Javier Alemán

Michel Houellebecq, la polémica necesaria

In Literatura on septiembre 8, 2010 at 10:17 am

houellebecq

Leía hace unos días en un periódico gratuito que ahora hay una polémica importante porque (según dicen) Michel Houellebecq ha practicado el noble arte del CTRL+C, CTRL+V. En este caso la víctima ha sido la Wikipedia, de la que (de nuevo, presuntamente) ha copiado tal cual algunos artículos para si siguiente libro, La carte et le térritoire.

Es interesante la manera en la que la Wikipedia va trascendiendo. Antes cuando un autor se documentaba, tenía que acudir a un montón de fuentes (que no solía citar, de ahí que no entienda la polémica), pero ahora va corriendo al artículo de la Manchuria Inferior, y lo tiene todo ahí, masticadito. No sé qué pensar de esto, todavía no me queda claro si me parece bien o mal, porque al fin y al cabo la idea de la Wikipedia es que los artículos se usen para lo que a uno le dé la gana. Aunque supongo que la cita no estaría de más.

Curioso, cómo la polémica siempre termina encontrando a Michel Houellebecq. Realmente, por lo que parece, no debe ser el tío más agradable del mundo. Escribe libros llenos de bilis, misantropía, islamofobia, cierto racismo y bastante desprecio por la sociedad actual, dándole todos los palos posibles al modo de vida francés y las clases medias. No hay libro que haya escrito que escape, todos son una lucha frontal y destructiva, el amigo Michel es un perro de presa que se arroja con rabia a los cimientos de la sociedad en la que habita, y, si puede, te muerde en los cojones.

Y sin embargo, escribe buenos libros. Pero no en un sentido clásico. La trama para Houellebecq es un vehículo a través del cual expresarse. Se nota especialmente en sus primeras novelas (salvo el tramo final de Las partículas elementales), todo es una enorme reflexión, y probablemente eso sea lo mejor. Lo que escribe de fondo, los pensamientos que se van colando, casi proféticos, sobre el siglo XXI. Pero son siempre destructivos. Hay un poso de melancolía, de impotencia, pero el resto es furia. Houellebecq necesita la polémica, porque él es la polémica. Muchos de sus pensamientos son reaccionarios, no son ideas bonitas. Pero, a veces, sirven. Funcionan. Aunque sólo sea para reflexionar.

¿Lo más sorprendente? Que, en el sentido conservador y más decimonónico de la palabra, Michel es un romántico. Se nota en La posibilidad de una isla, con su estremecedor poema final (y en sus obras de poesía, más allá de las novelas).  Quiere enamorarse del mundo, pero no puede. Quiere enamorarse de sus semejantes, pero no “le dejan”. Me lo imagino consumido por la impotencia, en su casa en el Cabo de Gata, viendo al mundo transcurrir y a la gente pasar. Buscando un amor que sólo él entiende, pero encontrando la polémica. Quizá por eso desea la posibilidad de una isla.

“…y el amor, en que todo es fácil

en que todo se da en un instante,

existe en medio del tiempo

la posibilidad de una isla”

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  1. […] Siempre volviendo a Houellebecq… […]

  2. […] uno lee a Houellebecq siempre lo hace con un poco de […]

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