Javier Alemán

Casos Clínicos (III)

In Casos Clínicos, Psicopatología on enero 16, 2011 at 11:32 pm

Otra prueba de que a veces el diagnóstico no es consistente con los síntomas, porque o bien se realiza en fase aguda del cuadro patológico (cuando ingresa, normalmente por Urgencias) o por diferencias de criterio entre los que han visto a la persona. Y otras veces, como en este caso, porque quizá beneficie al paciente al permitirle la estancia en una unidad de salud mental.

Historia y síntomas: Varón de 43 años, viviendo solo con ayuda domiciliaria. Además de su trastorno mental tiene VIH y Hepatitis C, probablemente por consumo múltiple de drogas. A los 17 años presenta intento autolítico, con vida normal hasta los 27 años, momento en el que viaja a Málaga. Al volver se encuentra hipotímico, con aislamiento y abandono de la vida social. En ese momento vive con la madre y consume drogas, dándose a la vida marginal y pasando poco por casa. Posteriormente se le diagnostica trastorno paranoide de la personalidad y esquizotípico. Viaja a Santander con la hermana y vuelve peor. En 2006 es diagnosticado de esquizofrenia simple.

En el ingreso verbaliza desesperanza e ideas autolíticas. Se muestra orientado y colaborador, con aspecto cuidado y ligera apatía y anhedonia. Lenguaje espontáneo y fluido, con ideas religiosas autorreferenciales y sobrevaloradas y expresión afectiva restringida. A pesar de esto tiene buen insight y no muestra otros síntomas negativos. Su CI parece haber descendido hasta 76.

Exploración: Al comenzar la entrevista manifiesta estar ansioso y depresivo, tener muchos nervios. Dice que su familia no le llama y no quiere verle. Insiste en no encontrarse bien porque “no encuentra la paz interior”. Se le observa agitación motora. Se comprueba que está bien orientado en tiempo, lugar y persona. Nos referencia intentos autolíticos y reconoce haber consumido drogas, aunque dice no consumirlas actualmente. Durante la entrevista no observamos ideas delirantes ni habla de alucinaciones, aunque sí de ideas religiosas (más o menos coherentes dentro de nuestra cultura). Recuerda bien su historia personal, dice llevarse bien con los pacientes y en general se muestra cordial y colaborador, con habla fluida. Al finalizar nos hace hincapié de nuevo en que se aburre de la “monotonía diaria” y se observa hiperactividad.

Diagnóstico: Esquizofrenia simple (CIE-10) + Trastorno esquizotípico de la personalidad (CIE-10)

Anécdotas: Al comentarle al tutor que, tras la exploración, no nos cuadra el diagnóstico, nos dice que es probable que realmente el problema que tenga viene de atrás y esté más relacionado con T.D.A.H. mal resuelto y uso de las drogas como compensación de la ansiedad. Aún así, el diagnóstico se mantiene porque es más beneficioso terapéuticamente para el paciente, ya que si no tendría que ser dado de alta y tiene muy mal pronóstico fuera del hospital.

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