Javier Alemán

Sobre el liderazgo (II)

In Psicología, RRHH on agosto 24, 2011 at 9:52 am

En el artículo anterior repasamos el significado del concepto “liderazgo” y su diferencia con otras maneras de dirigir un equipo. En éste, trataremos los distintos estilos de liderazgo, buscando diferenciarlos y aprender en qué momentos es mejor utilizar cada uno de ellos.

Antes de empezar con los estilos, hay que dejar claro que no hay uno que funcione mejor que otro. La manera en la que lideramos va a depender de una serie de factores, como son: la personalidad del líder, la “personalidad” del equipo, el contexto actual (vamos bien en los objetivos, o no) y si estamos orientados a la tarea o a crear un clima laboral adecuado para cimentar el equipo. Todo esto debemos tenerlo claro a la hora de elegir la manera en la que vamos a liderar en un momento dado.

Cuando hablamos de estilos, podemos englobarlos en cuatro métodos generales: autocrático, directivo, democrático y laissez-faire.

El liderazgo autocrático es el menos valorado, pero tiene sus usos. Consiste en orientarse hacia la tarea (en nuestro caso, el número de socios), sin delegar y no permitiendo sugerencias ni cultivando las relaciones con el equipo. Requiere una personalidad fuerte y dominante. Es útil en un contexto crisis, de reestructuración profunda del equipo, en urgencia de resultados y con miembros del equipo con los que no han funcionado otros métodos.

Por el contrario, el estilo directivo se centra en el equipo. Estos líderes hacen partícipe al equipo de su labor, dedican tiempo a los componentes, son flexibles y aceptan sugerencias, pero la última palabra es suya. Lo usamos cuando el equipo es nuevo y no se conoce, pues a través del protagonismo del líder va a cohesionarse. También funciona para enseñar habilidades nuevas y para conseguir objetivos a largo plazo. La única pega es que no funciona bien si los miembros del equipo tienen mucha experiencia, pues querrán tener más importancia.

Liderar de manera democrática significa orientarse hacia el equipo, buscar sus sugerencias y aceptar cursos de actuación de los compañeros. Más que de líder, se actúa de “moderador” filtrando las propuestas, aunque mantiene su autoridad. Es un estilo tremendamente efectivo, pues cada captador se sentirá protagonista, pero requiere tiempo para realizarse y que los miembros del equipo sean veteranos.

Finalmente, el estilo laissez-faire (o dejar hacer) implica delegar absolutamente en el equipo, y dejar que trabaje a su manera. Funciona muy bien en periodos cortos con objetivos muy delimitados; siempre y cuando el equipo se conozca y esté compuesto por veteranos.

Ahora que ya conocemos esto, podemos tener una idea sobre cómo actuar en cada situación que nos surja. En el próximo artículo trataremos sobre los estilos de aprendizaje en el equipo, para poder potenciar las habilidades de nuestros compañeros

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