Javier Alemán

Casos Clínicos (IV)

In Casos Clínicos, Psicopatología on agosto 16, 2012 at 2:23 pm

Lo peor de la esquizofrenia no es lo que más le llama la atención a la gente. El trastorno, por un lado, tiene síntomas positivos y negativos; y son siempre los primeros los que pasan al saber popular. Reciben el nombre de positivos porque tienen que ver con el incremento o la expresión de conductas: la clásica ideación psicótica, las alucinaciones…

Sin embargo, los síntomas negativos son los que tienen peor predicción del curso de la enfermedad. Aplanamiento emocional, nula expresión verbal, nula motricidad…Son estas partes del síndrome las que terminan por desintegrar el yo social del paciente y que lo alejan de la vida normal. ¿Cuántos de los indigentes de nuestras calles, quietos con su mirada perdida en un rincón, son realmente gente con una enfermedad?

Además, esto hace el trabajo del terapeuta más difícil aún, pues en la fase de exploración es más complicado conseguir información sobre la vida del paciente. Es el caso que vivimos a continuación.

Historia y síntomas: Varón de 24 años, inactivo laboralmente, en situación de vagabundeo. El paciente es traído por unos vecinos del barrio en el que dormía, tras llevar varios días sin moverse y con importante abandono personal. Abandonado por la madre, es una señora la que lo cuida hasta los 14 años, momento en el que se va a vivir con otras personas. No se ha podido recabar más información.

Al ser ingresado se le encuentra desorientado en tiempo y lugar, poco colaborador y con lenguaje escaso, pobre en contenido y disgregado. Se observa afecto restringido y predominio de sintomatología negativa, con discurso inducido. Finalmente, nulas relaciones sociales y experiencias autorreferenciales, sin ideación autolítica.

Exploración: En el momento se le encuentra orientado en lugar, tiempo y persona. Afirma percibir murmullos. Reconoce estar en el psiquiátrico por trastorno mental. Recuerda haber consumido drogas (alcohol, cocaína, pastillas y cannabis) y afirma haber tenido migrañas desde los 15 años. Recuerda haber llegado al hospital tras estar varios días quieto en el mismo lugar. Según él, se encontraba cómodo y había una buena vista. Se le ve tembloroso. Dice estar bien de ánimos y no afirma ideas delirantes. También se observa que no tiene una visión realista de sí mismo, diciendo que quiere trabajar en el futuro (de camarero). Aunque colabora, el discurso es inducido y se ven déficits cognitivos.

Diagnóstico: Esquizofrenia residual (CIE-10).

Anécdotas: A lo largo del tiempo en el hospital, comprobamos, efectivamente, que el discurso era inducido, y que si no se le decía nada, él deambulaba tranquilamente escuchando un walkman que tenía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: