Javier Alemán

Curriculum Narrativum

In Rol on enero 11, 2013 at 9:00 am

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Hace casi un año hablaba de mi afición por los juegos de rol y cómo estos conectaban con la escritura. Es curioso (o no tanto), pero mis épocas de mayor efervescencia literaria coinciden con los momentos en los que más jugaba a rol. Ahora, gracias a unos regalos de Reyes acertadísimos y a un par de semanas que llevo releyendo cosas antiguas y suplementos nuevos me ha dado por recordar las partidas que he narrado.

Lamentablemente, sería bastante más fácil si la carpeta de rol que tenía en uno de los ordenadores no hubiera sido fulminada sin haber hecho copia de seguridad. Esa pequeña parcela virtual era un lugar preciado, ordenada hasta la náusea, llena de archivos, historias de personajes, ideas…Incluso los archivos de una magnífica aplicación de gestión de partidas llamada Grapevine. Ese programa es una barbaridad, permite relacionar millones de cosas, meter lugares, fichas…una salvajada.

Pero como digo, nada de eso queda. Así que habrá que hacer un esfuerzo de memoria, darle un poco a la cabeza y volver la vista hasta 2002.

Primera época – Flipadas de adolescente:

Teníamos 15 años y ninguna excusa. Rápidamente adopté el papel de narrador (el que crea la partida e interactúa con los otros personajes para avanzar en la historia) y ya jamás lo solté. Las partidas eran a Vampiro: La Mascarada y estaban ambientadas entre Nueva York y Londres. Nada destacable, y aún pueden encontrarse por internet en alguna web a la que se podían mandar partidas. Entre las menos vergonzosas hay dos: “La Divina Comedia“, que mezclaba infernalismo y Madrid y “Make me bad“, una exploración adolescente de la locura.

Uno de los problemas de esta primera época era, evidentemente, la falta de madurez para aspirar a otra cosa. Que, ojo, tampoco hay por qué aspirar a nada. En nuestro caso la idea era divertirse, y aunque yo quería contar algo y profundizar un poco, no tenía mucha idea de cómo expresarlo. Tampoco ayudaba el grupo de gente con el que jugaba, bastante alejado de la idea que tenía yo.

shy3Segunda época – Exploración:

Tras dejar de jugar una temporada y buscar otro tipo de personas con una idea similar llegamos a los 17 años. Con esa edad conozco a algunos de los que son mis mejores amigos de hoy en día (que comparten mi hobby) y a mi pareja (que también). Destacan esfuerzos como “Noches de Parias” (partida inacabada en Toulouse, con vampiros debiluchos y trama de poder de fondo), “Primus Inter Pares” (precuela con humanos, una “tarantinada” que narraba el origen de uno de los secundarios de la partida anterior) y una reversión de “La Divina Comedia” algo más lograda, más adulta. De momento, seguimos con Vampiro.

De esa época recuerdo con mucho cariño las sesiones de juego en el piso vacío de un amigo. Conseguimos escenas muy muy emotivas, y algunas reflexiones muy interesantes. Más de lo que esperaba en un principio, la verdad. Esta etapa podría decirse que cierra con una partida unipersonal, la historia de una abogada en Marsella esclavizada por un vampiro. Una delicia de partida que daba por finalizado el proceso de exploración y dejaba marcado el camino por donde queríamos seguir.

Tercera época – Foros de internet y madurez

Uno se hace mayor y ya sabe lo que quiere. A la vez, aparece la posibilidad de jugar en foros. Esto, aunque eterniza las partidas (y al final nunca se acaban) permite un nivel mayor de desarrollo de personajes, de lirismo, de estética…Ya se acerca a la escritura. Empiezo a narrar a otros juegos con el que se convierte en mi grupo “permanente”. Prácticamente, a todos los juegos del antiguo Mundo de Tinieblas. Adopto el sistema de elegir un par de temas principales antes de ponerme a trabajar en el argumento, y las partidas adquieren una consistencia y ambición mayores. En mesa jugamos a unas cuantas cosas memorables, a ver si las recuerdo todas.

Mundo Enfermo: Partida de Mago: La Ascensión, ambientada en Londres a mediados de los 90. Su tema principal era la corrupción moral, pero también la posibilidad de redención. La terminamos satisfactoriamente, y tuvo continuación-precuela-simultánea en foro, llamada “Anotaciones de un cirujano sobre un mundo enfermo” que mostraba el punto de vista de otros personajes. Ésa no la terminamos (demasiadísima ambición), pero tiene web propia que ha sobrevivido al paso del tiempo. WEB (Como curiosidad final, en mi primer viaje a Londres me hinché a sacar fotos del Soho y alrededores, la zona en la que la ubicamos)

Dentelladas de Identidad: (Deberían matarme por el título) Partida de Hombre Lobo: El Apocalipsis, sita en Düsseldorf. El tema principal era la identidad y la necesidad de apego, con la iniciación de los personajes en su propia sociedad y la deserción de uno de ellos. De por medio, hostilidad y alguna escena desagradable.

Días y noches: Mi primera partida de Cazador: La Venganza. El tema principal era el miedo a lo desconocido, y, de nuevo, la redención. ¿Puede un monstruo dejar de ser lo que es, o lo repetirá? De fondo una trama noir con un político madrileño de por medio y dos personajes maravillosos: un ex-policía barrigudo y alcohólico y un gogó pijo bastante religioso.

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Coleccionistas: Otro juego en el que era nuevo, Demonio: La Caída. Recuerdo que vimos este cortometraje de Standstill antes de empezar. La idea principal es la construcción del yo: ¿es posible ser otra persona si hemos olvidado quiénes somos? Ubicada en Nijmegen (Holanda), con ella empezamos la tradición de ir escribiendo en un foro pequeños relatos con el punto de vista de cada personaje sobre lo que pasaba.

Prisión: Pequeño experimento antes de irme a vivir a Bilbao (la cosa se paralizaría hasta volver). Una única sesión, ubicada en una cárcel. Todos los personajes eran culpables del delito cometido, y se pretendía explorar esa culpa y la expiación. Muchas cosas raras y sobrenaturales, la cárcel se acababa convirtiendo en una prisión metafísica, la idea del castigo. De ser superada, una nueva identidad y la libertad.

Invictus: Partida de Mago en Inverness (Escocia), posterior a Mundo Enfermo. Partida corta, con crítica al progreso desaforado y la ciencia enferma. La jugábamos cuando iba de visita a Tenerife, y, sorprendentemente, la terminamos.

La Templanza / Neurritasun: Cazador en Bilbao en la época actual, con abogado psicópata y visita a zulo incluida. Una de las partidas con más acción (involuntaria), con el heroísmo y el sacrificio como principio. Fue la primera partida tras volver de mi periplo euskaldun.

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La aguja y la piel: (Otro nombre horroroso) Partida en la que los personajes empezaban vivos en Washington D.C. y acababan siendo asesinados por su propio jefe. Era el preludio que les preparaba para la vuelta de entre los muertos y se acababa convirtiendo en una partida de iniciación a Momia: La Resurrección ambientada en la ciudad de los muertos de El Cairo.

El Lado Oscuro: Partida inacabada a Star Wars d20, en el periodo de la Antigua República. Los personajes eran iniciados en la Fuerza por un sith y debían sobrevivirle a él o a su maestro. Demasiados jugadores y el error de meter una minipartida de precuela en medio, que rompió la narración. Tiene ilustración propia, que seguramente subiré en otro post.

Continuación de Coleccionistas: Ni nombre tiene. La última partida hasta la fecha, también en Nijmegen y el río Waal y alrededores. Monstruosidad lovecraftiana y la imposibilidad de escapar de un pasado mítico que uno ya no recuerda. La redención la dejamos para otra ocasión, de momento sólo queda algo de paz.

Poco después me mudaría a Madrid y quedaría la cosa parada. Ahora en Las Palmas estamos todos un poco más cerca, y a mí se me va inflamando el gusanillo. De momento queda así el curriculum narrativo, a la espera de seguir ganando experiencia que anotar en él.

PD: Todas las ilustraciones son de Christopher Shy, que durante mucho tiempo fue el ilustrador de las portadas de Mago: La Ascensión (entre otros juegos). En su web hay más.

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  1. […] pero alguna ha habido en mesa que no he podido terminar. Aunque el sistema que utilicé en mi anterior post, enumerando las partidas por etapas, funcionaba bastante bien, aquí prefiero ir partida por […]

  2. […] de la Tecnocracia (Mago: La Ascensión), decidimos honrar a la última partida que jugamos (al final de este post). Ya que fue a Demonio: La Caída, ¿qué mejor que retomar la afición continuándola? Ésta es […]

  3. […] de molestar lo menos posible creando alguna que otra ambientación y las partidas y escenarios (por algo llevo tooooda mi vida como narrador). En el zurrón llevamos cientos de horas de partidas en mesa más que memorables, algún que otro […]

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