Javier Alemán

Renaldeando con “Parecía un buen fichaje”

In Fútbol, Literatura, Personal on mayo 2, 2013 at 8:35 pm

Chygrynskiy

Quizá, de ser rico por castigo, sería un Al-Thani o Abramovich de la vida, jugando al añorado PC Fútbol con plantillas reales.

Y es que desde pequeño el tema de los fichajes en el fútbol me ha entusiasmado, en algunos momentos casi más que el propio fútbol. Por eso, cuando un mánager de fútbol (o el propio FIFA 13) cae en mis manos, siempre intento hacer una planteamiento perfecto, obsesivo: fichar barato y bien, y vender caro y poco. Darle cancha a las jóvenes promesas, ir dando puerta a los veteranos a medida que se les extingue el fútbol. El problema de los videojuegos es que no se parecen en nada a la vida real y puede salir todo bien. En el fútbol, no.

Cuando un jugador no encaja, especialmente si se ha gastado una morterada de dinero en él, empieza a ser calificado de bluff deportivo, de despilfarro y hasta de paquete. Por poner un ejemplo, lo que está “sufriendo” Cesc Fàbregas ahora mismo en Barcelona. El aficionado es simple y no perdona: o eres muy bueno o eres más malo que la malaria. Si a eso le sumamos alguna declaración grandilocuente al ser fichado, no eres ya un pufo, sino un (tomando el término de ese gran blog que es Renaldinhos y Pavones) Renaldo con todas las letras.

De ellos habla Miguel Gutiérrez en su libro “Parecía un buen fichaje” (Córner, 2013). Y lo hace con mucha clase y saber hacer. En vez de arremeter contra los paquetes y simplemente destriparlos, consigue crear una píldora de humanidad. No sólo busca la risa fácil, sino que hace un esfuerzo por entender al futbolista y sus circunstancias (el propio Renaldo, con la muerte de sus padres; el alcoholismo y las lesiones de otros…), dibujando un cuadro completo que hace que cada capítulo sea aún más interesante.

La mayoría de pufos, evidentemente, abarcan al Real Madrid y el FC Barcelona (que tienen hasta capítulos temáticos, como “Los Carteranos” de Gaspart o los “fichajazos” de Lorenzo Sánz); pero también incluyen a personajes como el propio Renaldo, Bassir, el mítico “Pato” Sosa…Ojo, que aunque el autor quiera ver más allá del chascarrillo, también desgrana infinidad de anécdotas sobre los jugadores y los bocachanclas de los presidentes (probablemente el mayor mal que aqueja al fútbol moderno). Y el estilo es ágil, divertido y ameno, lleno de ironía sin caer en el humor más grueso.

A mí me ha divertido mucho y me ha recordado al malogrado Dmytro Chygrynskiy, un tipo que siempre me cayó bien y no sé por qué. Supongo que por su melena jesucrística y su eterna sonrisa. Con él siempre quise creer, el niño dentro de mí se agarraba a la vana esperanza de verlo sobre el césped (anda que no tuvo pocos minutos) y que hiciera su magia, que triunfara en el Barça. Supongo que todos nos hemos sentido así con alguno de los jugadores de los que habla el libro.

Así que nostalgia, sumada a las risas que puede provocar. En definitiva, un libro simpático, muy recomendable para los amantes de las anécdotas futboleras y que algún director técnico debería repasar antes de volverse loco a fichar.

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  1. […] se fueron descartando muchas cosas de Laporta. Arriesgando el cabreo inmenso de Pep se vendió a Chygrynskiy contra su palabra (“mientras sea entrenador del Barça, no saldrá”) y ahí se puso la […]

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