Javier Alemán

La polémica estúpida de las becas

In Personal, Política on junio 26, 2013 at 9:40 pm

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Parece que en España tenemos un nuevo tipo de parásito al que no defiende la Fiscalía cuando le imputan: los estudiantes.

Después de cargar contra los ancianos y sus pensiones, los discapacitados y gente necesitada de ley de la dependencia y los parados, toca ir a por otro colectivo: los que siguen empeñados en estudiar en este país, aún viendo que no sirve para mucho.

Es un clásico de barra de bar, de tonto de la universidad de la vida: “los estudiantes son unos vagos y no hacen nada en todo el día”. Porque claro, lo que hay que hacer es joderse y trabajar, aunque no haya trabajo. Pero joderse, sí. Pico y pala, y todos a exportar picos y palas. Así que resulta que como son unos vagos, hay que subir la nota media para acceder a una beca de 5,5 (ya se subió en la última reforma) a 6,5. ¿El baremo tiene algún sentido? ¿Se ha hecho con datos estadísticos o alguna fórmula? No, sólo con el mismo criterio del necio que dice que los estudiantes se gastan la beca en ponerse tetas.

Como digo, alta política de barra de bar. Periodismo riguroso del “un amigo me dijo” o el marhuendí “todo el mundo sabe que…”. El problema ante la necedad es que suele chocar mucho con la realidad, por más esfuerzos que hagas por huir de ella y aferrarte al dogma que toca soltar para seguir reduciendo el presupuesto público porque hay que pagar deuda. ¡Para eso sí que nos esforzamos!

El principal error de esta forma de pensar está en asociar esfuerzo a notas académicas. Como psicólogo creo que hace un par de décadas que hemos abandonado (y avalado con investigación) que esa forma de pensar es errónea. ¿Por qué? Porque cada cual tiene sus capacidades. No hablo sólo de CI, sino también de modelos de inteligencias múltiples.

Pero espera, que hay más:

– ¿Qué pasa con el estudiante que se pone nervioso en un examen? La investigación nos dice que el estrés interactúa negativamente con el rendimiento en pruebas de eficiencia, y un examen lo es (tiene tiempo). Vamos, que va a sacar peor nota de la que debería para el tiempo que ha dedicado a estudiar.

– ¿Y qué pasa con el estudiante que, además, trabaja? Pues que tiene menos horas para estudiar, se cae de cajón. ¿Tiene menos derecho de acceso a una beca alguien que, por sus circunstancias, no tiene tanto tiempo para estudiar como sus “competidores”? No suena muy liberal, ni muy “igualdad de oportunidades style”.

Es más, incluso como modelo de meritocracia choca. Choca porque el zoquete que apruebe raspadito puede llegar a ser médico, ingeniero, investigador o historiador si papá y mamá lo pagan. ¿O acaso es nuevo todo lo que discurre alrededor de las universidades privadas que pagan papi y mami porque el niño no ha aprobado la selectividad o no le daba la nota?

Vamos, que si eres pobre y trabajas o te pones nervioso en los exámenes, no hay beca para ti. Si eres rico, tranquilo, que podrás estudiar.

No es un problema de presupuesto ni de financiación, sino de modelo de sociedad. Primero, con la normativa Bolonia haces que el estudiante tenga que dedicar mucho más tiempo al estudio, quitándote de un plumazo a muchos que cometen el terrible delito de tener que trabajar mientras estudian porque las facturas no se pagan solas y hay que comer. Y luego, acortando el acceso a becas, te quitas de sopetón al resto de pobretones que por una razón u otra iban a recibir la posibilidad de acceder a la enseñanza superior.

¿Es ése el modelo de sociedad que queremos? ¿Es sostenible una sociedad que recorta y recorta el I+D+I, que restringe el acceso a la Sanidad y Educación? ¿A qué país nos queremos parecer? ¿Debemos estar toda la vida siendo camareros y limpiadoras?

Porque eso es lo importante: que los impuestos que pagamos los españoles se utilicen para mantener el status quo, para que la casta gobernante siga a sus trapicheos y corruptelas mientras todos nos vamos haciendo cada vez más tontos. No sea que alguien humilde y bien formado pueda disputarles el negocio.

Así que, por favor, con la última estupidez de las becas no te dejes engañar. De siempre ha habido que aprobar un mínimo de créditos (un 80%, que no son pocos), sin importar tus circunstancias. Yo mismo trabajaba entre 20 y 30 horas semanales mientras estudiaba (desde los 19 años hasta terminar la carrera) y tenía que aprobar ese número de créditos indistintamente para seguir con la beca.

No me ha ido nada mal, ¿qué habría sido de mí de ser unos años más joven? Para empezar, no habría podido trabajar, o al menos dedicarme tanto al trabajo mientras estudiaba. Y sin trabajo, no hubiera podido pagar las cada vez más infladas tasas. Ni trabajo, ni carrera. ¿Quién sería ahora, si no fuera licenciado en Psicología? ¿Y de qué trabajaría en medio de esta crisis, si no llevara 8 años en la misma empresa, aprendiendo, promocionando, y creciendo?

El hijo de una familia humilde, como ahora, pero mucho más humilde. Quizá camarero en la costa, quizá nada de nada.

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