Javier Alemán

Los nuevos Progenitores (Mago: La Ascensión)

In Rol on octubre 22, 2013 at 5:46 pm

La fiebre volvió con la edición vigésimo aniversario de Vampiro: La Mascarada.

El entusiasmo que generó en la comunidad rolera (un hobby muy muerto, salvo excepciones) y el cambio en el modelo de industria (venta de PDF’s o “Print on demand”, crowdfunding…) hizo que los de White Wolf se plantearan sacar suplementos para el “antiguo Mundo de Tinieblas”. El cierre precipitado de todas las líneas (a mi juicio, no todas estaban tan quemadas como Vampiro) había dejado huérfanos a algunos juegos que tenían mucho que aportar aún (el más perjudicado fue el más nuevo, Demonio: La Caída) y nos privó de varias publicaciones que quedaban pendientes.

Para mí, la mayor ofensa fue dar carpetazo a los Libros de Convención de Mago: La Ascensión. Lo que había empezado como una increíble revisión del papel de los antagonistas (la Tecnocracia) del juego, con un manual propio, lo había continuado Jess Heinig en la tercera edición del manual básico. Lo remataba el único Libro de Convención que aparecería hasta el cierre de la línea, que humanizaba a los Tecnócratas más inhumanos: Iteración X. De repente dejaba de haber buenos y malos, sino más bien dos bandos enfrentados con una idea muy clara: ¿libertad, o seguridad? Una idea que podemos ver reflejada en el día a día de la vida política de muchos países, y más ahora con el escándalo de las escuchas de la NSA. Una idea gris, sin maniqueísmos que valgan.

Soy de los que piensa que los juegos de rol pueden funcionar a varios niveles. Por un lado, como ocio puro y duro, echando partidas sin más ambición que pasar un buen rato y no engordar demasiado hartándose a ganchitos. Pero por otro, considero la narración de una partida como un arte similar a la literatura, el cine o los videojuegos, un esfuerzo colaborativo para expresar una serie de ideas. Eso, sin desechar la diversión. Por eso creo que puede jugarse con conceptos como ése, que se puede ser ambicioso y participar en partidas que vayan más allá.

Aparentemente, muchos de los jugadores de Mago no están de acuerdo conmigo. Tras las críticas sobre el nuevo rumbo de la línea, los mandos pasaron de Heinig a Bill Bridges, que le dio un gran golpe de timón al juego: los Tecnócratas eran otra vez malísimos, fascistas grises que oprimen por el disfrute de oprimir. A mí me mataron con el cambio, me dejaron esperando los siguientes Libros de Convención (el de Iteración X es fantástico) y el cierre de la línea le dio la puntilla a mi desilusión.

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Hasta que me enteré de que White Wolf editarían los suplementos pendientes vía Onyx Path. Hasta el momento han aparecido tres: los del Nuevo Orden Mundial, Sindicato y Progenitores. Los tres han llegado a mí como fantásticos regalos, a través del sistema Print on Demand, que no puedo más que recomendar.

El primero lo he ojeado, voy por la mitad del segundo y el tercero me lo he leído ya entero. En general la calidad está muy por encima de los últimos suplementos de la línea antes de cerrar (como el desastroso Transmissions from the Rogue Council), así que además de servir para completar LA COLECCIÓN son libros útiles para partidas.

Sentía mucha curiosidad por ver lo que habían hecho con los Progenitores. Antes de la revisión de la Tecnocracia eran malos malísimos: científicos locos encerrados en laboratorios paradimensionales que se dedicaban a crear monstruos y clones, a jugar a ser dioses intentando el “más difícil todavía” genético. Auténticas aberraciones inhumanas, vamos. El nuevo libro les da un giro de 180 grados para devolverles al lugar en el que deberían estar: sanadores, médicos y científicos preocupados por las ciencias de la salud (incluyendo la agricultura y la ecología).

El suplemento nos presenta a una Tecnocracia al borde de la guerra civil, ansiosa de nuevos liderazgos, y pone a los Progenitores en el brete de sanar al enfermo. No les quita su pasado lleno de monstruosidades, sino que les pone también en una lucha entre los antiguos científicos inhumanos (algunos quedan aún) y los jóvenes que quieren tomar un nuevo rumbo. Expone nuevos secretos que pondrían a la Convención en una situación muy incómoda de ser descubiertos, y lanza una mancha de vergüenza sobre el grupo. Se arrepienten de lo que han hecho, pero deben ocultar muchas cosas para no ponerse en peligro, mientras cazan las últimas aberraciones que dejaron sueltas sus predecesores.

Incluye los últimos avances científicos del mundo real (al fin y al cabo, la línea de Mago cerró en 2005), como son la guerra de patentes en los medicamentos, los transgénicos o la nueva implantología; dándole posibilidades nuevas al jugador. Añade conceptos muy interesantes, como un grupo dedicado a la ecología y a frenar el cambio climático, igual que otro que pretende tecnificar y mejorar la agricultura para darle soberanía alimentaria a las poblaciones del Tercer Mundo, a la vez que destierra la superstición acercándoles la ciencia. Incluso, diseña un sistema para acelerar la inclusión de la “Ciencia Iluminada” en el consenso,  de manera bastante sencilla y genial.

Así que ahora el malo malísimo se ha convertido en héroe trágico e idealista, con un pasado oscuro del que redimirse. El cambio de ambiente permite volver a ese mundo de grises del que hablaba al inicio (también el libro incluye atrocidades para rebajar el tono heroico) y dota de muchas herramientas para los que queremos jugar a Mago con un poco más de ambición. En resumidas cuentas, el libro es un imprescindible si te gusta la Tecnocracia.

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  1. Suena muy interesante. Los Progenitores son una de las Convenciones que tienen más posibilidades de ser “los buenos”, idealistas y demás, y es una pena que siempre se queden en el doctor Moreau, pero también es verdad que fueron producto de la época en que se crearon, y del intento de apelar a los jugadores pegando estereotipos tal cual en lugar de jugar con ellos y desarrollaros, como parece que están haciendo ahora. Y se sale que por fin les amplíen un poco la perspectiva más allá de criar clones en tubos.

  2. El Dr.Moreau sigue por ahí, de hecho trae un apartado de bichos creados, pero con esa pátina de idealismo frente a carcas a los que sólo les interesa criar mierda en tubos.

    También trae bastante politiqueo. Por poner un ejemplo, te explica cómo FACADE (los de los clones), a pesar de ser pocos, reciben un porrón de financiación porque hacen trapiches para los jefes de la Tecnocracia (además de tener el procedimiento más elaborado para hacer inmortales a los “jefes”, la clonación) mientras que han creado un grupo de “Ciencias Aplicadas” para agrupar a los jóvenes disidentes y darles muy poca financiación.

    Contaría más cosillas, pero tampoco quiero destriparlo 🙂

  3. […] pesar de lo mucho que me están gustando los nuevos manuales de la Tecnocracia (Mago: La Ascensión), decidimos honrar a la última partida que jugamos (al final de este post). […]

  4. […] llegar hasta este último libro ha habido que recorrer otros tres (NOM, Sindicato y Progenitores) y pasar de puntillas previamente por el único que salió originalmente, el de Iteración X, ya en […]

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