Javier Alemán

El año 2013 en libros

In Literatura, Resumen año on enero 13, 2014 at 3:18 pm

murakami

He hablado de música, y ahora toca venir a hablar de mi libro.

No de mi libro exactamente, pero sí de los libros que he leído en 2013. No ha sido para nada un buen año, con menos de quince, y sigue con la triste tónica de los últimos. Y es que cada vez leo menos, mucho menos. ¿Por qué? Entiendo que por lo mismo que por lo que escribo menos o hago menos cosas en general: ese pequeño Satanás llamado ordenador con acceso a Internet, que nos lo pone fácil a los procrastinadores personales. Si añadimos ya los smartphones a la ecuación, vamos listos.

Probablemente el último año que leyera a un ritmo con el que estar satisfecho fuera 2010, y tiene una explicación muy sencilla: las largas horas en transporte público. Hasta finales de año vivía aún en Madrid (en Parla), y el trayecto hasta el trabajo oscilaba entre la hora y la hora y cuarto (sólo la ida). Ahí sí que leía como un cosaco, y cogí un ritmo muy loco de un libro o dos por semana (dependiendo del tamaño), que era evidente que no mantendría al venirme a vivir a Gran Canaria.

Efectivamente, no mantuve el ritmo. Y lo triste es que tampoco he hecho mucho por generarme un hábito de leer en casa, algo que me es tristemente ajeno desde hace muchos años. ¿Será éste el año que lo consiga? Por lo pronto ya he conseguido algo que no lograba ni cuando estaba en la universidad: estudiar en casa, así que las perspectivas son positivas. Además, los Reyes, como todos los años, han decidido traerme unos cuantos libros más y no puedo escaquearme más tiempo: cuando alguien te regala un libro lo hace para que lo leas.

Sí que ha habido unas cuantas novedades este año. Es el primer año en mi vida en el que leo más no-ficción que ficción: por ejemplo, Futbolistas de izquierda, Simiocracia o El arte de no amargarse la vida. Del último no tengo una sola mala palabra, y mira que no me gusta la autoayuda. Precisamente por eso me gustó, porque es más un libro de divulgación psicológica que otra cosa. También me he metido entre pecho y espalda una buena cantidad de manuales de rol, ahora que les ha dado por recuperar el antiguo Mundo de Tinieblas.

Curiosamente, ha sido en el tránsito en mis innumerables viajes por trabajo cuando más he leído (el avión a Madrid, o las estancias en Fuerteventura y Lanzarote): al tránsito (del que ya hablaré en profundidad), le debo haberme acabado el último libro de la serie 1Q84 de Murakami, Ruido de Fondo de DeLillo, Damned de Palahniuk o El Coronel no tiene quien le escriba, de García Márquez. Así, leo de manera casi estacional: cada tres meses tengo reunión en Madrid y suele caer al menos un libro entre los trayectos, cada dos-tres meses también voy a Lanzarote o Fuerteventura y pasa lo mismo, o en verano e invierno que voy a Madrid de vacaciones acabo leyendo algo.

mundosumergido

El objetivo es, por tanto, desestacionalizar la lectura, abandonar el tránsito (lo escribo de nuevo para acordarme de que es algo de lo que quiero escribir): generar un nuevo hábito lector que no incluya estar fuera de mi casa, o metido en un avión o un barco. De paso, no volver a leer en inglés durante una temporada, salvo que sea no-ficción o algún manual de psicología. ¿Por qué? Porque me he dado cuenta de que los mayores atascos leyendo los he tenido cuando he optado por leer en inglés. Por ejemplo, estoy sufriendo a horrores con El mundo sumergido, de Ballard, y no porque no me guste. Me gusta, pero el tío escribe tan bien y con tanto detalle, que si no eres bilingüe del todo cuesta mucho seguirle el hilo. Y claro, te pierdes y aparcas la lectura. Así que se acabó comprar libros en inglés durante una temporada, iré finiquitando lentamente los que tenga aún de mi colección por leer, y si tengo que esperar un poco a que traduzcan algo, esperaré. (Con la salvedad de Palahniuk, al que se le entiende perfectamente).

¿Y qué he escrito durante 2013? Mucho sobre psicología y muchísimo más sobre videojuegos, pero nada de valor literario propio. Mejor dejemos ese tema aparcado y centrémonos en escribir en 2014, que no lleva a ningún sitio lloriquear sobre bloqueos del escritor cuando el problema es la pereza.

Queda claro mi primer propósito para este año, ¿no? Leer más, y hacerlo en casa. Y de paso, escribir más, y hacerlo en casa también.

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  1. […] sin embargo, me ha costado horrores terminarlo. Como ya decía por aquí , mi lucha a muerte más tenía que ver con el idioma que con la prosa del autor. De hecho, Ballard […]

  2. […] tránsito. Entiendo que no es mucho, pero es lo que he sido hasta ahora. Lo comentaba de pasada en este post sobre lo que he leído en 2013, cómo el hecho de que mi mayor “producción lectora” desde la edad adulta ha sido […]

  3. […] año pasado reflexionaba sobre la estacionalidad de mi hábito lector. No lo voy a repetir porque está todo aquí. Como siempre suelo hacer, un rosario de lamentaciones con la firme intención de cambiar para el […]

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