Javier Alemán

El disco que falta

In Música, Personal on febrero 11, 2014 at 5:42 pm

Segunda+Apnea+portadaApnea2

Gajes del coleccionismo, oiga.

El problema del coleccionismo, además del evidente varapalo para la economía que supone, está en que siempre falta algo. Me ha tocado padecer esta enfermedad, y encima, en varias de sus facetas. Colecciono películas (lo que menos), colecciono libros, colecciono videojuegos y colecciono música. Al menos no me drogo. Lo curioso es que dependiendo del medio, soy más o menos tiquismiquis. Nunca he sido partidario de ediciones especiales o “de coleccionista” en ningún ámbito, y la mayoría de mis libros son de bolsillo por razones de espacio. La mayoría de mis videojuegos, en los tiempos de Steam, son digitales, y tampoco tengo problema.

Pero ay, la música. Pago Spotify religiosamente y también he comprado algún que otro disco vía Bandcamp, por descarga digital. Pero no me basta. Quizá porque es lo que más tiempo llevo coleccionando, pero si algo me gusta de verdad, necesito tener el CD en casa. No hace falta que sea una edición especial ni un vinilo, pero sí que sea un soporte físico para incorporarlo a una estantería que ya está combada (y eso que debo tener en casa de mis padres otros doscientos discos…)

No habría problema si mis artistas favoritos fueran de lo más común. Pero creo sinceramente que cuando alguien es muy muy melómano acaba encontrando siempre alguna filia rara. No hablo de escuchar indie azerbayano por pose, sino por ansiar tanta música, por tener tanta sed, que al final no te basta con lo más conocido. Y ojo, que varios de mis grupos favoritos son cosas tan poco raras como The Cure o Depeche Mode. Pero como digo, tarde o temprano caes en las garras de algún grupo algo menos conocido, de un género rarete o de un disco que te recomiendan de alguien que no conoces y te enamora. Acercarse a lo menos conocido, probar y experimentar, acaba volviéndose tan natural como respirar.

Inter.funda.stifle

Y es una auténtica jodienda. Porque un disco de The Cure lo encuentras hasta en vinilo (si quieres), en El Corte Inglés. O de Napalm Death, como he llegado a ver, por hablar de cosas más “extremas”. Pero no encontrarás el inter.funda.stifle de Fair to Midland ni ninguno de Notes to Myself.

Encima, si vives en Canarias, donde las pequeñas tiendas de música que pueden traer algo de importación están extintas (salvo Sonora en Tenerife, con esa Scorpio Discos donde tanto aprendí ya muerta…), pues es todo más difícil. Ahora con el auge de las pequeñas discográficas, de las tiendas online y de cosas como eBay o Discogs (la amo gracias a un disco de Exxasens descatalogado que encontré ahí) debería ser más fácil encontrar estas pequeñas joyas, pero siempre hay alguna que escapa, un álbum huidizo que se convierte en el próximo Santo Grial a encontrar.

Cuando las tiendas online estaban en pañales uno acababa recurriendo a buscar fuera, en cada viaje. A las tiendas de discos de Madrid y Barcelona, pero también a esa pequeña tienda de Nijmegen donde mi señora me consiguió el Too Bad You’re Beautiful de From Autumn to Ashes (aún molaban) o las tiendas del Soho a las que debo varios discos de Bright Eyes o el Uneventful Vacation de Commander Venus (primer grupo de Conor Oberst, con 15 añazos).

Decía que algo siempre escapa, aún con tiendas online, y ahí queda contactar con el grupo, que no siempre responde. O que responde, pero no tiene copias. He vivido todas esas cosas en mi ansia por hacerme con algunos de los discos de mi vida, y a modo de juego, he acabado optando por pedir por Reyes, siempre, un disco que no he conseguido encontrar. Ahí es cuando esa maravilla que tengo por novia obra su magia y consigue que en casa aparezcan auténticas locuras como el segundo disco de los difuntos Knives of Neptune, o el Stomacher de In Reverent Fear (otro de los que tenía entre ceja y ceja).

El que sigue sin aparecer es el EP de Segunda Apnea, del que ya hablé por aquí hace tiempo. Su pequeña tirada, la extinción de su discográfica y el carácter independiente del grupo lo hacen mucho más difícil de encontrar. Y, cosas del directo, acabo de volver a mirar en Discogs por si estaba (le he puesto que me avise y miro de cuando en cuando) y ZAS. ESTÁ. Así que he dejado de escribir y le he dado a comprar como un loco, nervioso por saber que sólo está a varios clicks y una orden de Paypal de mí.

Pero claro, ahora que por fin le he echado el guante, me doy cuenta de que queda otro disco pendiente. Siempre hay un disco que falta.

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  1. no sabia que el Polaris de Exxasens estaba en discogs….. ya pronto con el Satellites pasará lo mismo, son solo 250 copias!
    un gusto leerte

  2. Siempre depende de que en algún momento lo tenga alguien que lo esté vendiendo, pero sí, tuve la suerte de encontrar a alguien que lo tenía por ahí. Es un sinvivir encontrar ciertas cosas si uno no llega a tiempo 🙂

    ¡Gracias por el comentario!

  3. […] Escuchaba sin cesar dos canciones: Drivin’ late home y Mantra, dos canciones largas y casi instrumentales, y cabalgaba las vías camino a casa, al trabajo y la universidad. Volví dos semanas a Bilbao por trabajo y me encontré el disco en Arise, la mítica tienda metalera del Casco Viejo. Todavía me arrepiento de no haberlo cogido, porque por una cosa o por otra, siempre está faltando en mi colección. […]

  4. […] viviendo en Gran Canaria me obsesionaba conseguir el disco, para que formase parte de la eviterna colección. Me decepcionó saber que sólo existía en vinilo (insisto, no me gusta el formato), pero acabé […]

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