Javier Alemán

Somos tontos

In Fútbol, Opinión on febrero 22, 2014 at 11:28 am

neymar

Alguna vez he escrito sobre lo difícil que es lidiar friamente con algo como el fútbol.

He escrito sobre cómo, a veces, es difícil reconocer que te gusta el fútbol, por toda la mierda que lleva. Sobre la eterna esquizofrenia que es ser de izquierdas y amar un deporte tan cómplice del capitalismo más rancio. Y ahora, casi contra mi voluntad, me temo que me toca escribir sobre lo tontos que somos muchos aficionados al fútbol. Digo “somos” porque estoy seguro de que paso muchas tropelías a mi equipo (el FC Barcelona, sí) en aras de seguirme llevando bien con él. Eso sí, tengo unos límites que creo que son bastante razonables y que más adelante expondré.

La cosa es que el fútbol en España es un poco como la política, o la política un poco como el fútbol. Normalmente uno es de su gran equipo y sólo le molesta lo que haga el otro. Si el Real Madrid ficha a Cristiano Ronaldo por una cantidad obscena de dinero, el arzobispo de Barcelona sale a llorar, pero calla con Ibrahimovic. Si un árbitro beneficia en un partido al Madrid, sus seguidores se callarán hasta que beneficie en otro al Barça. Si un votante del PP topa con la Gürtel estallándole en las narices, sostendrá contra viento y marea que es una trama del malvado Rubalcaba, que todo lo puede (salvo ganar unas elecciones). Y si al PSOE de Andalucía le gustan demasiado los millones ajenos, pues nada hombre, es la juez Alaya, que es “pepera”.

Éste es el nivel en España. Hemos llegado a tal punto de enfrentamiento y tenemos la identidad tan definida en torno a esos grupos, que aún perjudicándonos, somos incapaces de ver algo malo en “los nuestros”. Porque alguien que roba a Hacienda te está jodiendo a ti, que pagas impuestos, de dos maneras: primero sacándote dinero del bolsillo y gastándoselo en mierdas, y luego privándote de esos servicios por los que se supone que pagas. Pero oiga, al menos los del otro lado son más golfos.

Me queda el consuelo de que no sólo en España somos así, sino que el ser humano en general es así de triste. En innumerables investigaciones de psicología social sale a relucir que somos capaces de minimizar una ganancia si con ello perjudicamos a otro grupo, en vez de ganar los dos. Que tras una fase de cohesión grupal vamos incluso a preferir a nuestro grupo frente a nuestros amigos, que ahora están en otro grupo. Y que, encima, cuando estamos en un grupo, radicalizamos nuestro pensamiento.

Todos estos procesos explican cosas tan locas como que la mayoría de clubes de la Liga de Fútbol Profesional hayan pedido el indulto para José María del Nido, que malversó dinero público (de ellos, mío y tuyo). Porque es “de los suyos”. Procesos así explican que hoy me meta en “El Mundo Deportivo” para ver la convocatoria del Barça para el partido con la Real Sociedad y tope con una noticia en la que informan de que el juez Ruz es socio del Real Madrid. Eso, y mil lloros más sobre cómo lo del “caso Neymar” es una campaña orquestada desde el Real Madrid, por fiscales que “no son de los nuestros” (sic.) para desestabilizar el club.

¿Somos tontos?

Ya esto sobrepasa mis tragaderas y mi pertenencia al grupo de culés. A lo mejor resulta que eso de pagar decenas de millones de euros a un jugador fuera de su contrato, con conceptos ridículos, es un poco irregular. A lo mejor resulta que pagar un sueldo de manera simulada y evadiendo impuestos está mal. Y a lo mejor, sólo a lo mejor, resulta que malversar los fondos del propio FC Barcelona como si fueran tuyos, para hacer un fichaje mediático, perjudica realmente al Barça.

¡Oiga, que si no pagan con estrategias raras a Hacienda le están robando a usted, señor culé! ¡Despierte! ¿Cómo puede ser más importante que “están atacando al Barça desde Madrid” que el hecho de ver a tu equipo tirar el dinero y robarte? Pues lo es, porque somos así de tontos. Porque en el fútbol y la política funcionamos más en base de la confrontación que de nuestros propios intereses. Por eso en el Congreso (o en el loco Twitter de Sigfrid Soria, al que parece que un “progre” le quitó la novia), antes de hablar de los problemas de la gente están tirándose los tratos unos a otros a la cabeza.

Pues yo no, hasta ahí no llego. Si mi equipo de fútbol o mi partido político me engañan, me timan, me roban dinero o me estafan, yo me cago en sus putos muertos y soy el más interesado en que entre la justicia y arrase con cualquier ladrón que haya ahí metido. Igual soy un mal culé o un mal votante, pero tengo claro que soy algo más importante: un buen ciudadano.

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  1. […] Puyol, seguramente, nunca habría puesto a Qatar en la camiseta del Barça. Tampoco habría ideado el loquísimo contrato de Neymar, ni fichajes de golfo apandador del laportismo como Keirrison. Ni habría vuelto a abrir la brecha […]

  2. […] que no ha dado el rendimiento esperado y que ha hecho padecer un ridículo histórico al club al ver hasta qué punto ha sido una corruptela inmunda. Neymar y ningún central. Song por 19 millones en vez de 35 por Thiago Silva en su momento. Lo […]

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