Javier Alemán

Arriba los de abajo (Egon Soda en Aguere Cultural)

In Conciertos, Música on marzo 22, 2015 at 7:45 pm

egonsoda

Cada vez llegan más grupos interesantes a Tenerife.

En este caso se trataban de Egon Soda que se han acercado gracias a la iniciativa Girando Por Salas. Grupo al que llegué hace años como supongo que llegó mucha gente, entendiendo que funcionaba como proyecto paralelo de varios de sus componentes, como Ricky Falkner de Standstill (bajista en el imprescindible Vivalaguerra). Ellos, más que como supergrupo o proyecto aparte, se definen como un grupo de amigos que se reúnen de cuando en cuando para tocar desde finales de los 90, y que editan discos según sienten la necesidad.

Escuché mucho su primer disco (Egon Soda, 2008) en su momento. Me fascinaron sus letras (que compone Ferrán Pontón, guitarra también, aunque Ricky las hace muy propias al cantar) y el tono oscuro y melancólico general que desprendía. Pero el concierto iba a ser más bien una despedida de su segunda referencia, El hambre, el enfado y la respuesta (2012), así que tocó empaparse bien de él en Spotify. Es un disco menos apagado, mucho más vital, más “simpático” y con más variedad instrumental, una auténtica maravilla.

No me paré a contarlos, pero estoy seguro de que dentro de la sala de Aguere Cultural había más de 100 personas. Más o menos el mismo aforo que cuando vinieron Triángulo de Amor Bizarro. Un número más que decente para un grupo al que no todo el mundo que estaba allí conocía, y las impresiones que encontraba por allí es que el interés era tanto por la banda como por apoyar este tipo de eventos en Tenerife, que tanto ha rogado por ellos. Pero hablemos de la música.

Empiezan con Los hombres topo quieren tus ojos, que suena fabulosamente bien en directo. Mucha potencia en las guitarras pero un sonido limpio en la sala, en la que se podía escuchar también el bajo (importante en el grupo). El set se fue sucediendo con temas del segundo disco. Como no fui apuntando el orden mi memoria me fallará en más de una ocasión, pero juraría que en esta primera parte estuvieron Vals de pequeña mecánica, Escuela libre de enseñanza y Papel Pintado. Uno entiende que se refieran a sí mismos como un grupo de amigos que se reúnen para tocar, porque la complicidad entre ellos era brutal. Se nota cuando un músico disfruta de lo que hace y se lo pasa bien tocando, hasta el punto de ver a los miembros que no participan en las voces darlo todo cantando también.

Mención especial para Ricky Lavado, encargado de la percusión (y batería de Standstill, poca broma) y a partir de ahora Hombre Pandereta. ¡Qué energía y qué forma de contagiar buen rollo! Ya fuera con la susodicha pandereta, a los bongos o a las maracas, era capaz de irradiar al público lo que estaban sintiendo ellos en el escenario.

Parte de esta complicidad podía sentirse también con el público: a la gente se la veía disfrutar y creo que los propios Egon Soda lo percibieron, aprovechando varios momentos para agradecer la entrega de los asistentes. Era imposible no estar entregados, en simetría con ellos.

Llegaron varias canciones del primer disco, las que yo más esperaba: han ganado más capas, como si se hubieran contagiado de sus hermanas más jóvenes. Un tono un poco más jovial y un apoyo de varios instrumentos más. Sonaron Lear (con esos fantásticos coros que se oyeron en la sala) y Día del Padre, con un silencio a mitad de canción capaz de helarme la sangre, ¡qué maravilla de canción!

Tras esa salva del disco anterior llegaron otro grupo de temas del actual, como la cabaretera (y casi bunburiana) Nocturno del Sarmiento o Cartílago y Ángel. Casi acabando avisaron: Los bises iban incluidos en el set normal, porque no va con ellos eso de estar saliendo y entrando de nuevo “como si fueran Queen”. Entonces nos zurró otro de los highlights del concierto, Nueva Internacional, que no es más que un himno pop perfecto, ejecutada con sobredosis de ganas y con un estribillo que hizo desgañitarse a los que ya la conocían. Tras ella cerraron con la enigmática Siempre hay alguien en el bosque y se mantuvieron fieles a su promesa: fin del concierto.

Creo que puedo hablar por los que estábamos allí si digo que nos quedamos con ganas de más. Y desde luego, a partir de ahora dejaré de (en mi ignorancia) considerarlos un grupo paralelo. Con directos y un repertorio así, Egon Soda tienen mimbres de banda con entidad propia, con sonido personal y mucho que contar. Habrá que verlos de nuevo.

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  1. […] por las islas de complicada, y sin embargo he podido ver en Tenerife a Toundra, Nueva Vulcano, Egon Soda y La Habitación Roja (por fin, tras apenas haberlos oído en mi vida). Todo gracias a La Choza de […]

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