Javier Alemán

M de Mayan Factor

In Abecedario, Música on abril 9, 2015 at 10:00 am

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Venga, vamos a darle un repasito al abecedario musical, que se nos muere.

Lo cierto es que la M es una letra jodida (y no por el amor que le tiene un sector de fiesteros toxicómanos). Entré en esto de la música gracias a Metallica, otro de mis grupos favoritos durante mucho tiempo fue Machine Head (de los que ya hablé aquí) y a lo largo de mi vida me han acompañado muchísimo Muse, Maybeshewill, Megadeth…hasta llegar a registros más poperos como Manel, Manos de Topo (lo siento, me gustan) o Mendetz (sin olvidarnos de dos grupos canarios recomendabilísimos, Malcortado y The Mistake).

Pues eso, una tragedia. Mientras escribía esto quería decantarme por Maybeshewill porque son uno de los grupos instrumentales más capaces de tocarme el alma, pero al final me he decantado por The Mayan Factor. Por un lado, por variar del monotema instrumental que suelo ser, pero por el otro porque es una banda maldita, un grupo malogrado que nadie debería perderse. Música con una sensibilidad especial.

Es difícil encontrar algo sobre el grupo en la red, ¡ni siquiera tienen entrada en la Wikipedia! Y no es porque fueran desconocidos, ni mucho menos. Entre 2003 y hasta bien pasado 2005 autopublicaron dos discos maravillosos, In Lake’ Ch (2003) y 44 (2005), que aún en la lógica del underground del que no salieron, recibieron muy buena aceptación. Tanta que era habitual verles incluso en webs españolas de música alternativa, en una época en la que ya había difusión pero que ni mucho menos era tan sencillo llegar al gran público. No había ni Myspace, ni Bandcamp ni ninguno de esos inventos modernos, no lo olvidemos. Supongo que la escasa información tiene más bien que ver con su triste final.

Yo llegué a ellos como a muchos grupos en la misma época, a través de una sección fascinante llamada “Descubre” en la web Zona-Zero (de hecho, ya he hablado en otra entrada del blog de esa sección, así que no me extenderé). Me encantó su primer disco, con esa mezcla de rock con raíces étnicas, algún tramo de hip-hop y la voz tan personal de su cantante (y guitarrista), Ray-Ray. Una música cálida, casi íntima, que dejaba entrever en unas letras cargadas de tristeza que quizá algo no fuera bien. Sin embargo, me ganaron con el segundo. Uno de esos discos que no puedo entender por qué no tengo entre mi colección, porque me acompañó durante todo 2005 y 2006, obsesionándome con canciones preciosas como Hopi Elders, con un estribillo capaz de abrir y cerrar heridas.

 

When you find me
Will you tell me
I’m not angry
And I’m sorry
When you find me
Will you find me too
Now that I’m gone

Recuerdo que, especialmente, lo fundía durante las escasas noches de lluvia que me brindaba Tenerife. Y aunque en muchos grupos eran los momentos guitarreros los que más me satisfacían, con Mayan Factor podía desintegrarme un rato con las canciones más reposadas, con una escasa base melódica y la voz omnipresente de Ray-Ray precipitándose sobre mí. Todo ese álbum es una maravilla, un disco imprescindible cargado de poesía y profundidad.

Sé que luego tuvieron problemas y estuvieron un tiempo sin girar y sin grabar nada (salvo un EP malísimo llamado Heaven & Hell, en 2006, que ni está en Spotify), un hiato que duró demasiado tiempo para los que esperábamos algo más del grupo. Y de ahí a un 2011, que nos recibe con una noticia terrible: su cantante moría a los treinta años de una sobredosis de heroína, que a todas luces parecía un suicido. La luz se apagaba para siempre. Recuerdo que me sobrecogió tanto (ya imaginaba que Ray-Ray no era el hombre más feliz del mundo, pero tampoco esperaba algo así) que no supe bien cómo reaccionar cuando vi la noticia en el Facebook de la banda. Tenía asumido que no oiría nada más del grupo, así que la pena no llegaba de ahí, sino de saber que alguien que había estado cerca, de alguna manera, ya no estaría más.

Sus amigos del grupo quisieron brindarle un último homenaje pasado un año, puliendo las demos que habían ido preparando para el que sería su tercer disco y dándole forma como Yesterday’s Son (2012), un disco precioso que servía como terrible epílogo.

Es imposible aventurar siquiera si la banda hubiera seguido adelante, si podrían haberle dado algo más al mundo. Y sin embargo, creo que tienen un legado espectacular, con tres discos casi perfectos, que quedan como testamento de lo que fueron y permiten recuperar a Ray-Ray por un momento. Así que me disculparán si les dejo ya, pero voy a reunirme un rato con mi amigo.

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  1. […] “Descubre” de la web Zona-Zero.net, de la que he hablado en incontables ocasiones (aquí y aquí) un auténtico paraíso del melómano cuando aún aprendíamos todos a movernos por […]

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