Javier Alemán

Las dobles fatigas

In Música, Personal on abril 16, 2015 at 12:51 am

doblesfatigas

“Año impar, año Los Planetas.”

El dicho (“año par, año Los Planetas”) se contradice por segunda vez en la historia del grupo, sus miembros enfrascados en una algarabía de proyectos paralelos. La primera contradicción llegó en 2007, tras un año de espera adicional, y trajo un disco que es tanto un homenaje a las raíces culturales de su tierra como un martillo pilón dándole en la cabeza a quien pensaba que estaban acabados. Hablo de La leyenda del espacio. Un disco mortífero, con el que el grupo probablemente ganara mucho “rigor”. En año par (2010) llegaría su continuación en forma de Ópera Egipcia  y desde entonces, el silencio.

Es 2015 y han pasado cinco años. Lo esperable es que Los Planetas lo dejaran ya, que no se liaran sacando más cosas, dejando el ansia creativa para los proyectos que ahora les llenan. Y casi sin aviso llega Dobles Fatigas, un EP de cuatro canciones para paliar el mono de sus seguidores, y, quién sabe, quizá un anuncio de que el próximo año par vuelve a ser año Los Planetas.

Soy fan absoluto de su etapa flamenca, especialmente de La leyenda del espacio, un disco que me llenó y curó la pequeña decepción de Contra la ley de la gravedad (2004). Pero una parte de mí esperaba algo así, una vuelta a los temas básicos de Los Planetas: el amor, el desamor, la juventud (perdida)… ese costumbrismo trágico con el que nos cebamos esa estirpe de jóvenes adultos (qué cosita da el término), que realmente ya no forma parte de nuestra vida pero nos obliga a abrazarnos a él una y otra vez.

Creo que a nadie le sorprenderá si le digo que me aterra profundamente crecer (especialmente quien haya leído alguna de mis novelas…). No ya la muerte, que también. Sino el hecho de convertirme en un ser adulto, esa criatura mitológica que tan bien representan nuestros padres, a la que no somos capaces de verle disfrute pero sí un mausoleo de responsabilidades. Pagar la hipoteca, trabajar (si hay suerte), sacar adelante una familia, incluso limpiar la casa cuando hay que hacerlo y no cuando nos come la mierda…

Me encanta mirar hacia atrás, recordar los años de universidad sin apenas preocupaciones, con objetivos sencillos, así que es obvio que uno de mis libros favoritos es Alta Fidelidad y uno de los grupos que elijo para volver a eso son Los Planetas. Y estos últimos aflamencados, aunque su música pueda volverme loco, perdían la capacidad de afectar con fuerza a ese yo retrospectivo: las letras pasaban a ser préstamos de la tradición flamenca y no el eterno retorno de Jota a su propia veintena.

Por eso lo primero que me sorprende del EP es la vuelta. Salvo Heroína, la última canción (que es más un homenaje taleguero a grupos como Los Chichos), la tripleta inicial es una dosis gorda y jodida de inmadurez, una pócima de juventud falsa con la que seguir embriagándose de nostalgia. Ni siquiera de la propia, sino esa morriña indeterminada, ese echar en falta un mundo en el que las cosas eran más sencillas y lo importante era lo que ahora es nimio.

El duendecillo verde es cabreo y contestación, con un punto muy infantil. Un regreso a esa cara B espectacular de Una semana en el motor de un autobús (1998) que es Algunos Amigos. Algo que casi daría vergüenza cantar a viva voz, y ésa es parte de su magia.

¿Y la dupla Motores de combustión y Estadística? Pop oscuro y clásico, de amor y desamor, del de toda la vida. Musicalmente, muy cercanas al sonido que tenían entre el EP Dios Existe (1999) y Unidad de Desplazamiento (2000), con una cadencia sosegada y tristona. Nada más y nada menos que lo que la parte de mí que no quiere crecer esperaba de ellos. Tras ellas, sólo el último corte es capaz de romper el hechizo nostálgico por un momento, como sacándonos de las profundidades y metiéndonos en una burbuja de descompresión para salir de nuevo a la vida real.

Quizá su última faceta flamenca fuera algo más descontextualizado, un paso de gigante musical para dejar de ser un grupo de himnos generacionales y vivencias compartidas. Quizá fuera mejor musicalmente. Pero pocos llegamos a Los Planetas buscando eso, así que estas dobles fatigas nos vienen bien y mal a la vez.

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  1. […] en grupos que empiecen por la letra P que me cambiaran la vida lo primero en aparecer serían Los Planetas. Una elección tan obvia que no cabe en este abecedario, además de ya cubierta en el blog. Los […]

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