Javier Alemán

Dios y su Altar (God is an Astronaut + El Altar del Holocausto)

In Conciertos, Música on mayo 7, 2015 at 10:12 pm

god is an astronaut

Doble velada de teología instrumental en Madrid.

Mi último año viviendo en la capital del Reino (2010) pude cumplir el “sueño” de ver al que probablemente sea mi grupo favorito, God is an Astronaut. Recuerdo que fue un concierto en clave íntima y casi asfixiante en la sala Rock Kitchen, con el grupo entregado a la música pero todos sumergidos en una extraña burbuja. Era una calma irrompible que se iba expandiendo por la sala y que creo que nos tocó a todos los asistentes, meciéndonos.

Al final uno siempre quiere más de eso, así que teniendo la oportunidad de verlos en una visita relámpago a Madrid, no nos lo pensamos. Con un pequeño retraso debido a lo maravillosamente bien que funciona el Metro de la ciudad (cada vez peor) enfilamos hacia la Sala Arena y nos encontramos dentro con un extraño grupo de nazarenos pálidos.

Pude escuchar dos o tres veces el último disco de El Altar del Holocausto (S H ∃, 2015) antes de asistir al concierto, así que más o menos tenía una idea clara de la música que me iba a encontrar. Pero no de la escenografía que nos golpeó al llegar: cruces por doquier y los cuatro penitentes blancos mientras el Arcángel Gabriel anunciaba a María el nacimiento de Jesús. Aunque no soy muy fan de las puestas en escena, he de reconocer que en el caso del grupo de Salamanca la suma de la temática religiosa, la estética y la propia música funcionaba a las mil maravillas.

Concierto breve, pero muy intenso, desgranando su última referencia. Una oración post-rock pero en clave muy doom, con pasajes sofocantes, aplastantes y casi eternos (en el buen sentido de la palabra, soy fan de la eternidad), con momentos de mayor estridencia, más cercanos a una propuesta algo más metalera. Es muy difícil telonear, servir como entremés al plato principal, y por eso creo que el mayor indicador de que un grupo lo ha hecho bien es que por un momento te haga olvidar al cabeza de cartel. En mi caso sucedió así: llegaron a aprisionarme tanto en su lección de teología que cuando terminaron y vi que no harían bises me sobrevino una ligera decepción. No fui el único al que le causaron impacto: los propios God is an Astronaut corrieron a sacarse una foto con ellos antes de que abandonaran el escenario y luego los alabarían durante su set.

altarholocausto

Así que tras haber gozado del Altar, tocaba abrazarse a Dios. Abrieron con Reverse World, en un inicio leve que parecía presagiar un concierto similar a cuando los vi en 2010. Pero no tendría nada que ver. Como bien me señaló mi chica, había alguien más. Quien tocaba los teclados en esa primera canción era Jamie Dean, que precisamente se unió al grupo de los hermanos Kinsella durante 2010. Y aún siendo la música del grupo la misma, insuflaba un espíritu mucho más excéntrico y menos íntimo al grupo.

Poco tardamos en percibir el cambio. Sonó la clásica The End of the Beginning y ya la Sala Arena se entregó por completo al grupo. ¡Qué diferente era verlos con esa actitud enérgica y rockera! Desde el grupo aprovecharon el concierto también para presentar a lo largo del set cuatro canciones del que será su próximo disco, Helios/Erebus, y debo decir que sonaban fantásticamente. Quizá más cercanas al sonido de sus primeros discos, pero pasando en algunos momentos por un filtro cuasi-industrial, con unos riffs pesadísimos.

Aunque el público vibró siempre un punto más con sus temas más clásicos (cayeron Fragile, Forever Lost, From Dust to the Beyond, Fireflies and Empty Skies y la grandísima Suicide by Star para finalizar), creo que el concierto no tuvo altibajos, sino que se mantuvo con muchísima fuerza durante todo el tiempo. Increíble Jamie saltando cada dos por tres del escenario para tocar junto al público, pero también la complicidad con sus compañeros.  Se les vio también con muchísima comodidad con el que hasta ahora es su último disco (Origins, 2013), del que también tocaron Transmissions y Red Moon Lagoon. Al final, un setlist muy digno que también incluyó Echoes y que quizá, por criticar algo, adoleció de la ausencia de canciones de su etapa intermedia (por favor, alguna del Far From Refuge). Eso sí, servía como un nexo perfecto entre los inicios del grupo y el que será su próximo álbum, una gran forma de contentar al fan antiguo pero también de darle un incentivo, una previa de lo que está por llegar.

Salimos encantados de allí. Quizá fue extraño ver el cambio en los directos del grupo, esa diferencia tan brutal entre un 2010 en el que nos abandonaron en medio de una deriva espacial y este 2015 con el millón de explosiones nucleares que hay en el interior de las estrellas. Pero da igual: lo hagan como lo hagan, sus conciertos siguen siendo un imprescindible.

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  1. […] labor no se paga con dinero tras lustros de no poder ver a nadie por aquí. Y además, pude ver a God is an Astronaut (teloneados por otro descubrimiento, los salmantinos El Altar del Holocausto) en Madrid, igual que […]

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