Javier Alemán

En Tierras Bajas

In Literatura on mayo 10, 2015 at 10:18 pm

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Leyendo a la Nobel de Literatura de 2009.

Si hay que reconocerle algo positivo a las dictaduras pseudocomunistas es su increíble capacidad para producir escritores maravillosos, y si no que se lo digan al amigo Kundera. La mezcla de opresión y de irrealidad y locura que dejaban a su paso se ha convertido en muchas ocasiones en un caldo de cultivo pegajoso y extraño, capaz de derramar escritores autorreferenciales, con una visión de la vida que es imposible que no fuera interesante.

Éste es el caso de Herta Müller. Nacida entre la minoría suaba de una Rumanía devastada, primero por la Segunda Guerra Mundial y luego por Ceaucescu, creció viendo cómo a su abuelo le expropiaban las tierras para “colectivizar” y cómo la contienda había roto a su padre y su madre. Creciendo entre los alemanes étnicos del Danubio, que recelaban del extranjero y trataban de aferrarse a su mundo rural mientras la voracidad de la dictadura se adentraba en él…¿cómo no iba a ser interesante lo que escribiera?

Este primer libro, En tierras bajas (1982), no es más que una recopilación de cuentos pequeñísimos (muchos no exceden las dos-tres páginas) junto a uno mucho mayor, que es el que da nombre al conjunto. Aunque de por sí lo que la autora cuenta tiene mucho interés (la vida en su pueblo natal, desde la óptica de la niña que era), su prosa destaca maravillosamente. Es una mezcla preciosa de realismo, de una gran capacidad para describir paisajes y percibir los alrededores; con otra brutalmente lírica, hasta el punto de que a veces toca sin tocar la poesía. Ese expresarse en un lenguaje de niños, sin artefactos y muy concreto, pero a la vez plagado de inocencia quebrada y ensoñación, hacen de la lectura del libro una delicia.

Es, también, un antídoto contra ese mito que rodea al mundo rural, tan idílico y limpio en las películas. El libro es corto, pero da tiempo para hablar de trabajo y sabañones, de articulaciones viejas cansadas que no paran de arar para sacarle algo a una tierra que ya está cansada. Para repasar los juegos entre los niños y cómo su mirada blanca va perforando poco a poco el mundo adulto, del que ven sus miserias sin aún entenderlas. Y de ahondar en lo terrible que es el trato a los animales cuando uno no puede permitirse ser humanitario ni con sus congéneres.

Hay también algún que otro momento más debilucho, pero los dos relatos más grandes del libro lo justifican por sí solos, con especial mención a otro (Los barrenderos) que es pura ensoñación y prosa al servicio de la belleza. No conocía la voz de Herta, pero me ha encantado esta aproximación a ella y desde luego me deja con ganas de más. Estoy seguro de que conseguirá encandilar a los que, como yo, acabamos saturados a veces del realismo mágico porque sabemos que muchas veces la pura y dura realidad es más mágica aún.

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  1. […] me gustó, pero me dejó un poco frío y la primera incursión de la Nobel Herta Müller, En Tierras Bajas, me […]

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