Javier Alemán

N de Notes to Myself

In Abecedario, Música on mayo 12, 2015 at 3:23 pm

notes to myself

O cómo sacar un discazo póstumo.

Normalmente si hubiera que hablar de grupos que empiecen por la letra N y sean importantes para mí, lo tendría clarísimo: o Nacho Vegas o Nueva Vulcano. El primero, un músico como la copa de un pino, capaz de trasladarte las palabras más tristes del mundo. Y los segundos, uno de mis grupos favoritos desde hace mucho tiempo, con el plus de cantar también en castellano.

Y sin embargo, voy a hablar de Notes to Myself. Un grupo malagueño al que llegué, como casi siempre, tarde. Con este Waking with the Wolves (2009) en su haber y sólo en forma de vinilo en una edición limitada de cien copias. Una referencia que llegó tras la separación del grupo. Probablemente el vinilo al que tenga más cariño de mi colección (compro pocos porque debo ser de los escasos melómanos no-fans del formato), el número 49 de los 100 de su serie.

Lo cierto es que no recuerdo muy bien cómo llegué a ellos. Seguramente a través de la recomendación de un amigo al que le flipaban, pero mi memoria, en eso, es un erial. Pero hay algo que sí que tengo grabado en mi cabeza: la canción que me hizo querer oír más: No one ever did. No sé si es su canción perfecta, su “single” dentro del disco, pero es desde luego la que mejor representa la combinación de influencias del grupo.

En el mundo de Notes to Myself, y en particular de la canción de la que hablo, uno acaba encontrando de todo un poco. Si hubiera que ponerles una etiqueta uno podría decir que son indie-rock, pero del tipo que se suele hacer en los Estados Unidos. Una música tristona pero increíblemente brillante y chillona, una melancolía agradable. Pero también con un punto clarísimo de emo de los noventa, es imposible no recordar al oírlos a grupos como Sunny Day Real Estate, Junius e incluso Sonic Youth. Mezclen en esa batidora un punto importante de shoegaze y hasta post-rock y les sale un grupo muy particular, con un sonido único y canciones con ambientes densísimos y grandes estribillos.

Estuve mucho tiempo escuchándolo en el iPod mientras vivía en Madrid, en esos trayectos eternos de tranvía, cercanías y metro para ir a trabajar. Puliéndome libros como si fueran peladillas y mirando las vías esperando que me contaran algo. No sé si aprendí nada de ellas, pero el disco era capaz de convertir momentos absolutamente rutinarios en pequeñas entradas poéticas, dulces y tristonas; de las que uno lleva siempre encima.

Ya viviendo en Gran Canaria me obsesionaba conseguir el disco, para que formase parte de la eviterna colección. Me decepcionó saber que sólo existía en vinilo (insisto, no me gusta el formato), pero acabé encontrando a alguien que me lo vendió por Internet. Estoy seguro de que el álbum sobrevivió a la terrible aduana Península-Canarias mecido por la cadencia de la propia música que contenía, hasta llegar por fin a mí.

Poco más puedo decir: es un grupo al que siempre me quedará la espinita de no haber visto en directo, del que siempre sentiré pena por su prematura separación. Si quieren acabar adictos a su poesía, a sus guitarras ululantes y parcelitas de pena y alegría, pueden bajarlo legalmente aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: