Javier Alemán

Hotel

In Literatura on octubre 10, 2015 at 5:53 pm

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O sucumbir al peso de lo cotidiano.

Me resulta muy difícil, tratándose de un amigo, hacer una crítica “formal”. Con los amigos pasan varias cosas: perdonamos lo que no nos gusta (o directamente no lo vemos), porque entendemos, de cerca, lo difícil que es escribir y lo complicado que se les ha hecho terminar sus cuentos. A su vez, celebramos con ahínco sus aciertos, nos embebemos del orgullo que uno siente cuando alguien a quien quiere hace algo bien. Así que no puedo usar la misma mirada ni las mismas palabras que con autores a los que no conozco.

Pero hay cosas que puedo decir de esta recopilación de relatos: aunque sus cuentos tienen una carga fuerte de costumbrismo, no es el vacío contemporáneo en el que caen otros escritores. Aquí hay cierta mirada cansada, cierta nostalgia, algo de vejez pesarosa. Gabriel a veces se adelanta, se zambulle en la cincuentena en vez de en su propia edad, en la carga creciente de la propia vida. Quizá porque vea a su generación con distancia, porque no la sienta propia, o porque sencillamente estamos en un momento en el que los años de humano son como los años de perro, con todos nosotros consumidos por la decrepitud que dan las falsas expectativas que nunca se cumplieron.

El mayor referente aquí es Kundera: es imposible no recordarlo leyendo “Nagasaki (en el corazón)” o “Samsara“, con esa rabia triste que nos da a todos saber que no tenemos nuevos intentos y que todo es una repetición sin aprendizaje, una condena basada en nuestros propios errores. Uno también encontrará a Auster en “Hotel“, pero sobre todo se verá las caras con Gabriel Payares, que aún con sus influencias demuestra tener una voz propia. Sus protagonistas (incluyéndole a él mismo) se alimentan de sueños rotos, de carreras truncadas y de insatisfacción. Si es que en algún momento el mundo les dio la oportunidad, hace ya tiempo que no la aprovecharon. ¿Cómo no sentirse parte de algo así, seamos venezolanos o españoles, los que ya rondamos la treintena?

Quizá haya algún momento en el que pierda fuerza, o lo que escribe sea tan absolutamente personal que echa al lector, pero ya he dicho que somos amigos. No sabría hablar sobre eso. Creo que su narrativa ha crecido desde “Cuando bajaron las aguas (2008)” , con la misma buena letra pero un extra de derrota: precisamente porque hemos perdido en el banquete generacional. Dénle una buena lectura.

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  1. […] fue este el año en el que me puse (por fin) a leer la obra de mi amigo Gabriel Payares: reconocida mi afiliación, tampoco puedo decir mucho críticamente, salvo que me […]

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