Javier Alemán

Citas: La conjura de los necios

In Citas on noviembre 22, 2015 at 11:43 pm

ignatius

Iconoclasia en vena.

Cuando leí “La conjura de los necios” no me ocurrió lo que cuenta mucha gente que suele ocurrir. En ningún momento estallé en carcajadas, ni me llené de hipo porque no podía aguantar la risa con las andanzas de Ignatius J. Reilly.

Con esto no digo que no me encantara la novela, pero la leí más en clave de sátira enfurecida e iconoclasta que de comedia. Además, le tenía un absoluto asco al protagonista, como supongo que sería la intención del malogrado John Kennedy Toole. Está claro que para retratar la locura de su mundo era imposible hacerlo desde los ojos de un personaje más “correcto” o “normal”.

Lo que sí me encantó de Ignatius fue uno de los momentos en los que abjura de la clase media y del sueño americano con mayor contundencia. Esta cita:

Siempre he sentido, en cierto modo, una especie de afinidad con la gente de color, porque su situación es igual a la mía: nos hallamos fuera del círculo de la sociedad norteamericana. Mi exilio es voluntario, por supuesto. Es evidente, sin embargo, que muchos negros desean convertirse en miembros activos de la clase media norteamericana. La verdad es que no puedo entender por qué. He de admitir que este deseo suyo me lleva a poner en entredicho sus juicios de valor. Pero si quieren integrarse a la burguesía, no es asunto mío, en realidad. Pueden ratificar si quieren su propia condenación. Yo, personalmente, protestaría con todas mis fuerzas si sospechase que alguien intentaba auparme a la clase media. Lucharía contra el individuo descarriado que intentase auparme, desde luego. La lucha tomaría la forma de manifestaciones de protesta con los carteles y pancartas tradicionales, que, en este caso, dirían: “Muera la clase media”, “Abajo la clase media”. No me importaría tampoco lanzar uno o dos cócteles molotov. Además, evitaría meticulosamente sentarme junto a miembros de la clase media en restaurantes y en transportes públicos, manteniendo incólumes la honradez y la grandeza intrínsecas de mi ser. Si un blanco de la clase media fuera lo bastante suicida como para sentarse a mi lado, imagino que lo golpearía sonoramente en la cabeza y en los hombros con una manaza, arrojando, con suma destreza, uno de mis cócteles molotov a un autobús en marcha atiborrado de blancos de clase media con la otra. Aunque el asedio durase un mes o un año, estoy seguro de que al final me dejarían todos en paz, una vez evaluado el total de carnicería y de destrucción de propiedad.

Hoy me ha vuelto a la cabeza, a vueltas con el programa de Salvados sobre la obra de Owen Jones (por favor, lean CHAVS ya) y cada hijo de vecino creyéndose de clase media.

Aunque el libro fuera escrito en los 60, parece que el pensamiento detrás de Ignatius sigue de pura actualidad. ¿Igual no habría que ser un poco más iconoclasta?

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