Javier Alemán

El año 2015 en libros

In Literatura, Resumen año on enero 1, 2016 at 4:43 pm

2015libros

Resumen de mi 2015 literario.

Fiel a mi cita con el inicio de año, y sin demasiadas ideas sobre las que escribir en el blog, va a tocar aguantarme de nuevo haciendo resúmenes. El lector se librará del resumen videojueguil (que llegará a Nivel Oculto, como es lógico), pero tocará aquí hablar de libros y de música.

Pero hablemos de libros, antes que nada. En el resumen anterior me explayaba un poco para decir que mi año lector no había colmado mis expectativas, para luego llegar a la conclusión de que realmente había leído más de lo que creía. Este ha año ha pasado algo similar, aunque aquí me ahorraré el llanto. Partía con la misma idea de leer mucha más ficción que no-ficción, pero eso no ha podido ser. Supongo que me exige menos mentalmente el hecho de leer ensayo, crónica deportiva, manuales técnicos o de ventas que el ponerme con una obra de ficción, y eso es un poco peligroso para alguien que quiere escribir. Porque no nos engañemos, para escribir, hay que leer. Y para escribir muy bien, hay que leer mucho y muy bueno. No hay otra forma.

sumisiónAsí que ahí queda mi propósito de año nuevo, otra vez: leer más ficción. Ayudará haber pedido por Reyes muchos más libros de ficción, no como el año pasado, que me hinché a pedir lo que pueden ver en la foto de arriba.

Pero no ha sido un año malo por tanta no-ficción, ni mucho menos. He leído algunos libros que me parecen absolutamente imprescindibles (Chavs, Miedo y asco en La Liga…), he disfrutado mucho con la colección futbolera de Libros del KO (y me faltó por reseñar El Autoestopista de Grozny, con Ramón Lobo haciendo una radiografía fantástica del fútbol como bálsamo para la guerra) y con el libro sobre el loquísimo Jim Jones que editaron La Felguera (una editorial salvaje y maravillosa). Encontré también buena divulgación política en el omnipresente Lecciones políticas de Juego de Tronos y muy buena divulgación psicológica en Los libros de autoayuda: ¡vaya timo!

A un nivel más literario, Sumisión de Houellebecq me gustó, pero me dejó un poco frío y la primera incursión de la Nobel Herta Müller, En Tierras Bajas, me conmovió.

perros gatos

Una mención extra merecen los dos libros de la editorial Errata Naturae que me he zampado este año: Perros, gatos y Lémures combina sensibilidad, ensayo y amor hacia las mascotas con un par de piezas literarias muy interesantes. Y su recopilación sobre True Detective cuenta con varios textos clave para entender la serie y un buen puñado de cuentos de terror muy inspiradores.

La última recopilación que disfruté fue American Noir, que a pesar de tener algunos errores de traducción, también merece mucho la pena para acercarse al género: al fin y al cabo está Ellroy eligiendo lo que leeremos.

También fue este el año en el que me puse (por fin) a leer la obra de mi amigo Gabriel Payares: reconocida mi afiliación, tampoco puedo decir mucho críticamente, salvo que me gustó.

Buen año, en definitiva, aunque con mucha menos ficción de la que me gustaría, como ya he dicho.

A nivel de escritura tampoco puedo quejarme. Por ahí anda escondido La Malamala, que escribí para una antología aún inédita de relatos sobre la novela Máscaras de Matar, que me supuso un cambio gordo de registro. También ideé una curiosa historia de brujas en El templo de la cruz verde  y varios textos para Pronoia Works, el proyecto de rol en el que estoy inmerso con varios amigos.

Y, por supuesto, Sanguijuela. Otro año en NaNoWriMo, otro año consiguiéndolo. Una novela corta en la que tengo muchas esperanzas, una historia de vampiros que mira hacia atrás, hacia los clásicos, para inspirarse, pero que se mezcla por mi gusto por el posmodernismo.

Así que al final estoy satisfecho. Empezaré el año terminándome Los señores de las finanzas, del que apenas me queda nada, y terminando también otro relato que tengo a medias. Y a partir de ahí, vamos a por los treinta libros este año, a seguir recuperando el hábito lector y a leer de nuevo a gente guapa como David Vann, Margaret Atwood o David Foster Wallace (quiero intentarlo de nuevo con La Broma Infinita). Si con eso me da tiempo a terminar un libro de relatos que quiero tener para mediados de año, me podré dar con un canto en los dientes.

Deseadme suerte.

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  1. […] años llorando y quejándome de lo mucho que leía de no-ficción, no siendo capaz de recuperar el hábito salvo tirando de […]

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