Javier Alemán

Storm Static Sleep

In Literatura, Música on abril 28, 2016 at 7:00 am

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Sí, el post-rock necesitaba libro intensito y ya lo tiene.

Pero más allá de ese título acertadísimo y de una portada que podría serlo también de algún disco de Envy o de Explosions in the Sky, este Storm Static Sleep  de Jack Chuter es lo más parecido que uno puede encontrar a un tratado sobre el género. Una Biblia exhaustiva, un máster sobre el post-rock, con esa misma naturaleza transitoria y limítrofe que tiene el estilo.

El trabajo informativo que hay aquí es colosal. Partiendo del crítico musical Simon Reynolds, que pudo ser el primero en acuñar la expresión para referirse a “utilizar instrumentación del rock para un propósito ajeno al rock” traza una trayectoria que abarca desde finales de los 80 hasta el estado actual del género. Desde una concepción más académica del término en la que cabrían todo tipo de grupos experimentales hasta el estilo actual de canciones largas e instrumentales, de olas avasalladoras que se tragan a los propios grupos.

Dos islas al principio, una que viene desde los nuevos románticos (Talk Talk) y otra desde el punk y el hardcore (Slint) que acaban estampándose en medio del océano y tras su muerte generan un nuevo continente. En un principio una forma de jugar con la música y de liberarse del machismo del rock, de la pose y la exageración. De jugar con los silencios y la propia arquitectura del sonido. Tras ellos llegarán Disco Inferno (a los que ya no puedo parar de oír en todos sitios, desde el post-rock actual hasta cosas como MGMT o casi toda la obra de Conor Oberst), Pram, Bark Psychosis, Trans AmRachel’s… Grupos que en el Reino Unido y Estados Unidos se ubicaban a medias de una transformación, en el viaje perpetuo para abandonar las cadenas que les había puesto el rock.

Se hace interesantísimo leer estos primeros capítulos, mitad entrevistas con varios productores (Steve Albini) y propietarios de discográficas independientes (Vinita Joshi, casi madre de unos adolescentes Disco Inferno) y mitad tratado histórico. Consigue ubicarte en una época, los inicios de los 90, en la que cuatro pelagatos empezaban a romper los límites conocidos de su género musical, casi zánganos obligados por la música. Esa primera parte, más post que rock, deja también una tonelada de discos recomendados.

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A partir de ahí llegarán un puñado de grupos (Tortoise, Godspeed You! Black Emperor, Mogwai, Do Make Say Think…) que estrecharán aún más esos límites y acabarán sentando las bases del género. De tanto estrechar habrá una vuelta hacia algo más rock que post, pero que sigue en un estado intermedio, una música que se sigue buscando. Más instrumental, de desarrollos más largos, pero menos experimental que en su concepción.

Podría seguir con una lista de grupos, pero tampoco tiene mucho sentido destripar todo lo que hay aquí. Sí que al leerlo uno ve que están todos los grandes del estilo y alguna que otra apuesta personal del autor, además de dedicarle un capítulo entero al post-metal donde aparecen los necesarios Neurosis e Isis. Y al acabar una reflexión: realmente da igual tratar de definir un género que se hace difícil de atrapar. Lo importante es no perderse en elitismos y abrazarse a él como un mapa con el que recorrer el mundo musical.

Storm Static Sleep puede verse como varias cosas. Para empezar es un cofre del tesoro, un arcón donde uno puede encontrar discos y discos para varias vidas; recomendaciones con las que nunca volver a pasar frío. También es una obra con valor literario en sí mismo: Jack Chuter escribe de manera hipnótica, casi una traslación sinestésica de la música al papel. Y sabe muchísimo de lo que habla, con un lenguaje musical que muestra dominio sobre el tema. Da la sensación de que podría encontrar una métafora o una descripción de la estructura arquitectónica de Camela y darte ganas de oírlos. El libro tiene tanta pasión que a veces un simplemente tiene que parar para hacerse la imagen.

Teniendo en cuenta su valor histórico y literario, me parece absolutamente imprescindible para los fans del post-rock. Pero estoy seguro de que los melómanos, en general, también disfrutarán muchísimo de él. Es el mismo paisaje en el que perderse que ofrece el género musical.

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  1. […] con el irregular CT, O la Cultura de la Transición y tuve un rato para dos libros musicales (un tratado sobre el post-rock de Jack Chuter y una recopilación de canciones de Nick Hornby) y dos de videojuegos (el ya […]

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