Javier Alemán

El Cuento de la Criada

In Literatura on agosto 18, 2016 at 7:39 am

cuento

Por fin, tras mucho buscarlo, pude leerlo.

Tenía grandes expectativas puestas en El Cuento de la Criada (1985),  pero no había forma de que imaginara hasta que punto iba a removerme por dentro.

La novela de Margaret Atwood sitúa al lector en un nuevo Viejo Mundo, una república teocrática basada en el Antiguo Testamento, en lo que eran antes los Estados Unidos de América. Una posibilidad que, viendo cómo se han desarrollado los acontecimientos para llegar hasta ella, no debería parecerle tan remota al lector. En esta República de Gilead la mujer ha perdido toda su libertad y su propio valor como persona, y sólo existe en tanto se relaciona con los hombres. Dentro de su opresión (no pueden trabajar, tener dinero, leer, salir sin su marido…) las hay más o menos desfavorecidas, estratificadas en determinadas clases sociales: las Esposas de los oficiales del régimen, las Marthas (criadas domésticas) y las más desfavorecidas, las Criadas.

Las Criadas son poco menos que un útero con patas. Basándose en los pasajes de la Biblia en los que Abraham y Jacob tenían hijos con las criadas de sus mujeres (incapaces de quedarse embarazadas), se ha creado todo un sistema diseñado a destruir a estas mujeres y convertirlas en lo que son en ese momento. En parte por una epidemia de infertilidad, en parte por un fanatismo religioso en el que nadie parece terminar de creer pero que es capaz de reorganizar la sociedad.

La novela, lejos de ser una distopía alarmante y terrible, un puntapié en la canilla del lector para advertirle de un terrible futuro, comienza casi como un texto costumbrista. La vida y las reflexiones de una de estas Criadas, la lucha interna que se da entre lo que es ahora y lo que fue. Son los albores del régimen y ella es una “mujer de transición”, que tuvo la libertad y las posibilidades que tenían todas las mujeres de su país y se ha visto despojada de ellas y adoctrinada en un centro. El estilo, el monólogo interior que bucea entre el presente, el pasado y las ensoñaciones de la Criada, puede llegar a distraer o perder en algún momento, pero sirve muy bien para ilustrar el estado mental de la protagonista. Una lucha terrible que se da entre lo que debe ser ahora para salvar la vida y lo que fue, que la acosa en todo momento sin dejarle olvidar que es más que una máquina reproductiva sin aspiraciones.

Todo con un tono lánguido, de extrema sumisión que sólo encuentra rebeldía en el pasado, lo que lo hace aún más triste y doloroso: la protagonista ha sido derrotada de antemano, y sólo le queda cumplir con su función (engendrar un hijo para su dueño, su “Comandante”). A diferencia de otras novelas antiutópicas, aquí todo parece tan definitivo que sólo queda rendirse y esperar que pase algo, cualquier cosa. A mi juicio, ése es uno de los mayores aciertos de El Cuento de la Criada: la indefensión no puede circunnavegarse, ni siquiera tratando de unirse a algún tipo de resistencia, a una comunidad alternativa. Las mujeres no tienen empatía entre ellas al haber sido divididas en distintos estratos, y nadie va a salirse de la fila para arriesgarse a ser ejecutado en público o ser enviado a algo casi peor que el Inframundo.

Como hombre, pocos remedios mejores se me ocurren, si se lee con atención y la mente dispuesta, para la epidemia del machismo. El Cuento de la Criada no es precisamente una novela sobre los peligros de la teocracia ni de las interpretaciones al pie de la letra sobre la religión. No. Es un testimonio sobre lo que ha significado ser mujer durante gran parte de la historia del ser humano, sobre lo que sigue significando a día de hoy en muchos países de los que no sabríamos situar en un mapa salvo cuando tenemos algún conflicto armado en ellos. Y es un bálsamo perfecto para sacar a la mujer de la otredad y de la objetificación: porque se empieza haciendo de ella una bonita estampa con la que agradar al hombre, y se acaba subsumiendo su identidad y su existencia a lo que signifique para su pareja, lo que ésta le permita. ¿Nos suena de algo?

PD: Ojo, que Hulu está preparando serie para 2017, con la fantástica Elizabeth Moss como protagonista.

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  1. […] el desafío de leer, por fin, a Margaret Atwood, y vaya si la leí. Disfruté como un crío de El cuento de la criada y ya la tengo ahí como autora con la que seguir. Igual que con Ursula K. Leguin, con dos […]

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