Javier Alemán

Goat Mountain

In Literatura on noviembre 7, 2016 at 10:51 am

goat-mountain

David Vann se adentra en la Naturaleza.

Ya lo hacía en esa Naturaleza en mayúsculas en Sukkwan Island, ese mundo ignoto y alejado del romanticismo, que sólo guarda terrores y negrura llena de criaturas primordiales, de otra época. Y vuelve a sumergirse también en la familia como marco de todas las historias, como lugar donde uno se convierte en lo que es, mecanismo de transmisión de brutalidad y salvajismo a pesar de toda la civilización que queramos darnos.

Goat Mountain es un relato sobre una jornada de caza que acaba convirtiéndose, de manera inevitable, en otra cosa. Sobre los choques familiares y las leyes no escritas del mundo salvaje. Sobre el cieno primordial del que venimos y que nunca abandonamos del todo. Entremezcla el Antiguo Testamento y las alusiones a Caín y ese Dios salvaje y caprichoso, previo a Jesucristo con lo desconocido del interior de Estados Unidos, con sus bosques y montañas llenos de negra pureza.

La tesis del autor es que no hay un refugio real frente al mundo hostil en el que habitamos. Que nuestra naturaleza es violenta y nada la cambiará. Podemos reconducir esa sed de sangre y agresión hacia la caza, pero tarde o temprano acabará explotando por otro lado. ¿Cómo no va un niño de once años, criado entre cazadores, a ansiar cobrarse su primera pieza?

Probablemente su libro más descriptivo, la prosa de David Vann (con buenísima traducción de Luis Murillo Fort) se convierte aquí en la picadura de una serpiente. Comienza llena de acidez y referencias al paisaje natural, pero poco a poco nos va entrando la fiebre y empezaremos a delirar, a experimentar las sensaciones que se escurren entre los espacios sin habitar de nuestro mundo. Se hace imposible no acordarse de Meridiano de Sangre, de Cormac McCarthy en determinados pasajes, y aunque se nota que al autor se ha gustado demasiado a lo largo de la narración, al menos éste se lo ha ganado: es un lujo perderse entre sus desvaríos animales y silvestres, en ese mundo donde los hombres son más y menos a la vez.

Nada bueno nos guarda la Naturaleza. Goat Mountain es de nuevo un violento alegato contra el romanticismo natural: es en los bosques donde nos quitamos las pieles de la civilización y volvemos a vivir según las leyes no escritas de los dioses crueles que tuvimos hace milenios. Somos, lejos de los ojos de la cultura, lo que nunca dejamos de ser.

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  1. […] también a David Vann con Goat Mountain,  a mi querido Ballard con Rascacielos, a Auster con Invisible y a Palahniuk con Nana (años […]

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