Javier Alemán

El estigma del trastorno mental

In Psicología on diciembre 21, 2014 at 12:23 am

Depression

Opinando sin saber haces mucho daño.

Hace nada un hombre se empotraba con un coche cargadito de explosivos caseros contra la sede del Partido Popular en Madrid. Más allá de las chanzas habituales en la esfera twittera y de las obvias atribuciones del acto a la situación económica con la que el partido de gobierno es cómplice, enseguida han querido sacar otra lectura del presunto criminal: era un loco, un desequilibrado.

Utilizamos esa palabra con gran ligereza, sin darnos cuenta del daño que hacemos a muchísima gente cada vez que acudimos a ella. En el imaginario colectivo los peores crímenes parecen ser incompatibles con la moral normal, y por tanto, han de ser algo producto de una desviación, de un trastorno. Eso es lo que queremos pensar, pero no tiene ningún tipo de relación con la realidad.

No tiene relación con la realidad porque, para empezar, la gente que exhibe un trastorno mental o la propia “población psiquiátrica”, no es per se más violenta que la población “normal”. Hablar de esto ya es meterse en un terreno muy espinoso porque habría que definir lo que es un trastorno y cuál es su propia validez, pero bueno, usaremos el constructo para que todo quede más claro. De hecho, hay algo que es tan obvio que se cae de maduro: la mayoría de los crímenes violentos son cometidos por personas que no padecen trastornos psicológicos. La inmensísima mayoría.

No sólo eso, sino que la investigación encuentra que personas con trastornos muy graves (esquizofrenia, trastorno bipolar, otros trastornos psicóticos) tienen 2,5 veces más posibilidades de ser abusadas por otros “normales” que la población sin trastornos (Hiday, et al.,1999). Vamos, que es más probable que sean víctimas que agresores.

Se puede llegar más lejos: en este estudio presentado por la APA (Asociación Americana de Psiquiatría) se observa que en criminales con historial de trastornos mentales, sólo un 7,5% de sus delitos son atribuibles al trastorno, un porcentaje insignificante.

¿Hay vínculos en determinados trastornos con la violencia? Es probable que haya algo de influencia, pero lo incontrovertible es que la mayoría de delitos violentos los comete “gente sana” y que si atendemos a los estudios, incluso la gente con patología psiquiátrica es más veces abusada y sólo un porcentaje pequeño de su conducta delictiva es atribuible a su propio trastorno.

Y sin embargo la prensa sigue creando alarmismo, sólo sacando noticias de “esquizofrénicos y psicóticos” que cometen tal o cual delito, generando un estigma que se hace pesado y doloroso para quien ya tiene un problema enorme encima. Hasta tal punto que las propias creencias sobre el problema pueden dificultar su solución o el apoyo de sus familiares y seres queridos.

Teniendo todo esto en mente: ¿qué ha de pensar uno cuando alguien trata de volar la sede del Partido Popular y enseguida la prensa le tilda de loco? ¿Cuando empiezan a soltar que tuvo una depresión hace la friolera de diez años? Hay, implícitos, dos mensajes muy peligrosos:

  1. De la depresión no se puede salir y si la tuviste hace diez años sigues siendo un loco.
  2. Los locos son gente peligrosa, de la que hay que rehuir, gente que no es de fiar

Ni siquiera estamos hablando de trastornos psicóticos, que obviamente la población no suele entender, sino de algo tan tristemente común como una depresión. ¿Es responsable que los medios de comunicación roben la libertad de alguien atribuyendo lo que hace a una depresión de hace diez años? ¿Dónde sitúa eso a todos los que han (hemos) tenido depresión?

Peor aún. ¿Sabe alguno solo de todos esos periodistas, explicar con concreción, lo que es una depresión? ¿O además de estigmatizar estamos propagando determinados mitos? ¿Quiénes son estas personas, que con tanta habilidad sin haber visto a nadie pueden concluir si tiene un problema mental o no? Porque somos los psicólogos y los psiquiatras, tras mucho trabajo con la persona, los únicos que estamos capacitados para detectar algo así. Si empiezan a decidir los periodistas quién está bien y quién está mal de la cabeza, unos medios absolutamente interesados en los que no es difícil intuir quién está detrás, a lo mejor todo el que no encaje empieza a ser tildado de loco.

Y aún aunque tuviera depresión, aunque padeciera algún trastorno psicótico…¿por qué atribuimos sus actos a eso, si sabemos por la investigación que sólo un pequeño porcentaje se explicaría a través del trastorno? Por la falacia lógica del pensamiento causal, porque si tiene depresión y hace algo, lo hace porque tiene depresión. Es muy importante que la gente empiece a entender lo que es una correlación, o no ya una correlación, sino una simple relación de contiguidad, de coincidencia. Si yo inflo un globo y tengo depresión, lo más probable no es que lo infle porque tenga la depresión. Es más sencillo: por un lado tengo depresión, y por otro, inflo el dichoso globo. Un comportamiento no explica el otro ni lo define.

Al final…¿quién paga todos estos platos rotos? El que tiene (o ha tenido hace diez años, madre de dios) un problema mental. Porque sigue con esa etiqueta de peligroso, de persona de la que uno no se puede fiar, de alguien que siempre estará marcado por la locura y podrá volverle en cualquier momento… ¿Cuándo, como sociedad, decidimos dejar de apoyar al que tiene un problema y marginarlo?

Referencias:

Peterson, J., et al., (2014). How Often and How Consistently do Symptoms Directly Precede Criminal Behavior Among Offenders With Mental Illness? Law and Human Behavior , Vol. 38, No. 5, 439 – 449

Hiday, V. A., Swanson, J. W., Swartz, M. S., et al., (1999). Criminal victimisation of persons with severe mental illness. Psychiatric Services, 50,62–68

Appleby, L., Mortensen, P. B., Dunn, G., & Hiroeh, U. (2001). Death by homicide, suicide, and other unnatural causes in people with mental illness: a population-based study. The Lancet, 358, 2110-2112.

Corrigan, P.W., Rowan, D., Green, A., et al. (2002) .Challenging two mental illness stigmas: Personal responsibility and dangerousness. Schizophrenia Bulletin, 28, 293-309.

Hiday, V. A. (2006). Putting Community Risk in Perspective: a Look at Correlations, Causes and Controls. International Journal of Law and Psychiatry, 29, 316-331.

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  1. […] de su padre. Senua, a diferencia de lo que nos dicta la cultura popular, es víctima y no agresora, como la mayoría de personas con trastorno mental. La historia anterior de Senua que descubrimos a lo largo de Hellblade nos muestra un curso […]

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